El suicidio de Europa
Por David Mandel, Mi Enfoque, Israel
Un cínico me dijo una vez que demasiada bondad conduce a una ingenua credulidad con resultados peligrosos y hasta mortales. San Bernardo de Clairvaux, en el año 1150, expresó el mismo sentimiento, diciendo "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones."
Decenas de miles de musulmanes, principalmente sirios, paquistaníes y afganistanes, están invadiendo Europa. Llegan de Turquía, país que les dio refugio y donde sus vidas no corrían peligro. Su principal motivación para viajar de Turquía a Europa es disfrutar de la gratuita asistencia social y financiera que proporcionan generosamente los países de Europa Occidental.
El pequeño niño ahogado, cuya foto ha conmovido al mundo entero, era parte de una familia que quería llegar a Canadá donde, con su trabajo y esfuerzo, soñaba con alcanzar una holgada posición económica.
Es una inmigración descontrolada, (lo que ocurre hoy es sólo el comienzo) cuyo resultado será un cambio drástico de la cultura y religión de los países que los acogen. Europa hoy está en medio de una crisis financiera, y no tiene capacidad para dar viviendas, puestos de trabajo y beneficios sociales a los miles que están llegando diariamente. No pasará mucho tiempo hasta que los emigrantes que hoy ruegan ser recibidos, demostrarán violentamente su decepción, como ya lo hacen en París y otras ciudades europeas.
La verdadera tragedia no es lo que está ocurriendo ahora sino lo que ocurrirá dentro de algunos años cuando los inmigrantes exijan imponer su cultura, sus costumbres y su religión.
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