domingo, 18 de agosto de 2013
Richard Willstätter, investigador de los pigmentos de las plantas galardonado con el Premio Nobel de Química en 1915
Por J. R. Fernández de Cano.
Químico alemán, nacido en Karlsruhe (en el estado federado de Baden-Württemberg) el 13 de agosto de 1872, y fallecido en Muralto (cerca de Locarno, en Suiza) el 3 de agosto de 1942. Fue galardonado con el Premio Nobel de Química en 1915, "por sus investigaciones acerca de los pigmentos de las plantas, especialmente sobre la clorofila". Su nombre completo era Richard Martin Willstätter.
Cursó su formación primaria en la escuela básica de su localidad natal, hasta que se mudó de domicilio con su familia e ingresó en la Escuela Técnica de Nuremberg. Allí dio muestras de poseer una innata vocación científica, por lo que, ya en plena juventud, ingresó en la Universidad de Munich, donde cursó estudios superiores de Ciencias bajo la tutela del prestigioso químico berlinés Adolf von Baeyer (1835-1917).
Richard M. Willstätter pasó quince años ligado al Departamento de Química de dicha universidad, primero en calidad de estudiante (desde 1890), más tarde como lector e investigador (1896), y, a partir de 1902, en condición de profesor titular de Química, cargo en el que sucedió a otro relevante científico alemán, el profesor Thiele.
Durante sus últimos años como estudiante y su fase de investigador, Willstätter se centró en el estudio de la estructura y la síntesis de los alcaloides de origen vegetal, como la cocaína y la atropina. Además, analizó la substancia orgánica denominada quinona, empleada en la fabricación de colorantes, lo que le llevó a especializarse en los procedimientos químicos más usados en la obtención de pigmentos de origen animal y vegetal. Sin embargo, a medida que iba avanzando en sus investigaciones podía ir constatando que las instalaciones de su modesto laboratorio de la Universidad de Munich se le quedaban pequeñas, por lo que, en 1905, aceptó con entusiasmo una oferta laboral del acreditado Instituto Politécnico de Zurich, a cuyo Federal Technical College se incorporó, con el grado de catedrático, en el verano de dicho año.
Ocurrió, en efecto, que el káiser Guillermo II (1859-1941), para festejar los cien años de existencia de la Universidad de Berlín, creó en 1910 la denominada Sociedad para la Promoción del Conocimiento Científico, institución que, a su ver, fundó el Instituto de Química de Berlín. Willstätter, reconocido ya como uno de los químicos más prestigiosos del momento, fue invitado a incorporarse, en calidad de director, al laboratorio de dicho centro -también conocido como Instituto Káiser Wilhelm-, así como al plantel docente de la Universidad de Berlín.
Sobrevino, poco después, la I Guerra Mundial (1914-1919), que sorprendió a Richard Martin Willstätter y a su equipo de colaboradores enfrascados en sus investigaciones sobre los pigmentos naturales, la clorofila, la hemoglobina y otras substancias que dan color a los tejidos animales y vegetales. El químico de Karlsruhe no suspendió sus trabajos sobre esta materia, que habrían de hacerle merecedor del Nobel en 1915; pero, a instancias de otro eminente científico alemán, Fritz Haber(1868-1934), dedicó buena parte de su tiempo al perfeccionamiento de una máscara antigás diseñada para proteger a los soldados alemanes.
Pocos meses después de la obtención del Premio Nobel, Willstätter aceptó la invitación de la Universidad de Munich y regresó a su antigua alma máter para ocupar la plaza de catedrático de Física que había dejado vacante Adolf von Baeyer, su viejo profesor. Se incorporó a dicho puesto docente en 1916 -un año antes de la muerte del citado maestro-, y continuó desplegando allí una intensa labor investigadora acerca de la fotosíntesis y de la naturaleza y actividad de las enzimas, con lo que no sólo dio un impulso decisivo a los trabajos que ya le habían hecho célebre en la comunidad científica internacional, sino que llegó a convertirse en uno de los precursores de la Bioquímica moderna. Además, resolvió importantes problemas de la Química teórica.