martes, 8 de octubre de 2013

cultura

Amigos, hoy he venido a despedirme .Los caminos que me trajeron hasta aquí hoy me reclaman. Les aseguro, que al irme, me duele el corazón al saber que no los volveré a ver .Pero debo irme, el andar es lo que me mantiene en acción.. Un poeta ,o trovador, o coplero no puede estar aferrado a un lugar .Debe llevar su oficio a otros lados que pueden necesitarlos ,mucho más. Es por eso que no debemos enamorarnos, de un lugar, de un paisaje o de una flor y menos que menos de una mujer .Esto último lo había olvidado y debo pagarlo partiendo ya sin tiempo a perder .Solo su recuerdo vendrá conmigo .Los recuerdos no ocupan lugar y son una gran compañía para los que vivimos en soledad. La quise o no la quise, no es el tema a tratar .El tema es que me embrujó, al irme, el embrujo vendrá conmigo, pero ella aquí quedará. Quedará con la gente que la conoce y puede ser que de alguno se enamorará ,se olvidará de mi, pero yo de ella jamás. Fui una novedad, o una atracción, para ella .Pero ella para mi fue una pasión y corrí el peligro que esa pasión haga nido en este lugar y abandone los caminos, que son las huellas que un poeta debe dejar. Nunca volver la mirada atrás, siempre por los caminos hacia delante, hacia cualquier lugar ,hacia lugares que nunca he estado y que sé que no estaré En cada pueblo, en cada lugar ,dejar solamente un sello como una firma que Diga :El poeta pasó por acá **El Poeta ya Pasó** Mario Beer-Sheva