domingo, 13 de octubre de 2013
EL PROXIMO CALDO DE CULTIVO PARA LA JIHAD MUNDIAL
fUENTE: The Wall Street Journal- Traducido por Marcela Lubczanski especialmente para el blog de OSA Filial Cordoba
7/10/13
por Reuel Marc Gerecht
Cuando el Presidente Obama declaro que el dictador sirio Bashar Assad debe "dar un paso al costado" dos años atras, muchos creyeron que era solo cuestion de tiempo antes que Estados Unidos interviniera en nombre de los rebeldes batallando al regimen. Ahora eso parece cada vez mas fuera de cuestion. El creciente poder de radicales islamicos de nucleo duro entre los rebeldes ha hecho que la Casa Blanca y muchos en el Congreso, miren a la oposicion siria con poco entusiasmo. En su lugar, Washington se enfoca en la charada de tratar de aliviar a Assad de sus armas quimicas, como si eso tuviera algun efecto sobre la guerra civil.
America hace caso omiso de los rebeldes para su propio riesgo. Pero en la izquierda y la derecha, los anti-intervencionistas argumentan en contra de los ataques aereos americanos, o cualquier ayuda militar seria, porque tal ayuda instigaria a los jihadistas vinculados con al-Qaeda. Tal vez lo que estos anti-intervencionistas no se dan cuenta es que el presidente y el Congreso pueden ya haber hecho su parte para crear el movimiento islamico mas letal desde que los talibanes se fusionaron con al-Qaeda en la decada de 1990.
El orden social en el mundo musulman depende, como tan a menudo en otras partes, de los hombres mas viejos manteniendo bajo contraol a los hombres mas jovenes. En Afganistan en la decada de 1990, las costumbres medievales de los talibanes—una forma fanaticamente cruda de etica de aldea pashtun—gano el terreno elevado porque los hombres mayores y sus estructuras sociales moderadoras habian sido eliminadas durante tres decadas por los comunistas afganos, sovieticos y la guerra civil.
La cultura urbana—el nucleo de la civilizacion islamica—fue eliminada. Las elites de los principales grupos etnicos del pais, quienes habian estado basadas en la cultura bulliciosa, alfabetizada y persa-parlante de Kabul, fue al exilio o se convirtio en guerreros brutales. Hombres sin corazon alimentados por la batalla abrazaron a Osama bin Laden, un militante sunita saudita. La vision de la jihad de Bin Laden contra Estados Unidos se fundio facilmente dentro de la jihad localizada de los talibanes contra Ahmad Shah Masoud, el comandante tajik sunita que formo la Alianza del Norte y evito que los talibanes conquisten todo Afganistan.
Sin dudas la cultura siria sunita es vastamente mas cosmopolita y urbanizada que la cultura afgana sunita. Siria es donde los arabes beduinos se convirtieron por primera vez en hombre pulidos de las artes y las letras y transformaron la arquitectura bizantina dentro de un motivo musulman que definio la elegancia islamica durante siglos. Pero las asombrosas fotos satelitales de una Aleppo constantemente bombardeada, el centro de la Siria sunita desde el siglo X, debieron advertirnos de cuan rapidamente puede ser transformada la sociedad—sin importar cuan sofisticada.
Aunque el nacionalismo arabe sirio es mas solido ahora que cuando nacio 90 años atras, no es ni cerca tan profundo como la identidad musulmana de los sirios. Y en epocas de tumulto en el Medio Oriente, el Islam—y la antigua division entre sunitas y chiitas—pasa a primer plano. Destrocen a Siria en fragmentos, y los islamistas radicales que apelan a un llamado superior, asi como lo hicieron en Afganistan, tienen garantizado atraer a los jovenes hombres que anhelan una mision mas alla de sus ciudades y pueblos destruidos. Puede haber tantos como 1000 grupos rebeldes sunitas dispersos a traves de Siria, repletos de tales combatientes.
Los talibanes juegan con los sentimientos tribales mientras apelan siempre a una concepcion post-tribal y musulmana de estado. Los combatientes islamistas en Siria parecen estar siguiendo el manual de los talibanes. La lealtad entre estos hombres no esta basada en ultima instancia en la familia, tribu, pueblo o incluso pais, sino en el acto supremamente fraternal de la guerra santa.
No sabemos lo que es el poder de recuperacion para la sociedad siria sunita. Sabemos que cualquiera sea ahora el poder, sera muy reducido en seis meses. Si las reservas de mano de obra de Assad pueden soportar otro año y medio o dos, la sociedad siria sunita podria estar mas alla de la ayuda.
En un mundo tan hobessiano, grupos sunitas radicales que prometen "estabilidad"—de seguridad, hogar y propiedad privada—podrian ganar sobre una base popular que seria muy dificil de desalojar. Asi fue como los talibanes fueron incialmente bienvenidos dentro de los pueblos pashtunes que fueron bombardeados por la guerra.
Precisamente ahora, las tres organizaciones seriamente radicales y armadas en Siria—Jabhat al-Nusra, la Ahrar al-Sham, y el Estado Islamico de Irak y Siria—probablemente no tengan mas que 15000 combatientes entre ellos, de acuerdo con un estudio de la oposicion siria por parte del Instituto Washington para Politica del Cercano Oriente. Eso es menos del 15% de las fuerzas de la oposicion—muy pequeño numero para consolidar el poder y control de una Siria post-Assad.
Esas pueden ser las unicas buenas noticias de Siria: No es demasiado tarde para que Estados Unidos influencie la guerra en favor de los rebeldes que no estan inclinados a establecer un estado islamista.
En este momento, Washington parece paralizado por temor a que el armamento americano llegue a manos jihadistas, lo cual es el motivo por el cual se ha restringido de hacer mas que tener a la CIA entrenando a rebeldes en Jordania. Para hacer una diferencia real, la CIA tendra que involucrarse dentro de Siria, pero no haran falta gran cantidad de hombres para monitorear las lineas de suministro y descubrir quien esta usando el armamento americano.
Si Estados Unidos puede salvar a la sociedad sunita siria del cancer que ha creado Assad, sera necesaria fuerza aerea occidental para neutralizar la enorme ventaja del regimen en la artilleria y armas quimicas, las cuales Assad seguramente mantendra en reserva, a pesar de cualquier promesa que el haga a las Naciones Unidas. Las armas provistas a traves de la accion encubierta de la CIA es poco probable que sean suficientes para noquear el enorme inventario de armamento pesado sovietico y ruso del regimen.
Pero si Estados Unidos continua sin hacer nada mas que entretener el teatro de desarme de armas quimicas orquestado por Rusia, el Occidente seguramente lamentara la pasividad de America. Los guerreros santos de linea dura no dejaran en paz a los americanos porque Estados Unidos se ha negado a combatir. Esa es la dolorosa leccion de la decada de 1990. Contrariamente a lo que el presidente ha sugerido, Estados Unidos no logra declarar terminada la batalla contra el radicalismo islamico.
Una cosa es cierta: La militancia sunita islamica anti-americana en Siria es ahora mas candente y mas magnetica que el jihadismo latente que llego al poder con el Mullah Omar y los talibanes en 1996. A principios de la decada de 1990, cuando la ideologia de los talibanes estaba gestandose en las escuelas religiosas pakistanies y en las zonas pashtunes de Afganistan, dificilmente alguien en la sede de la CIA presto alguna atencion a la region.
Estaba muy lejos, los sovieticos se habian ido, y los americanos, se decia, estaban "fatigados" de sus esfuerzos de la Guerra Fria.
El Sr. Gerecht, un ex agente de la CIA, es un investigador asociado en la Fundacion para la Defensa de las Democracias. El es el autor de "La Ola: Hombre, Di-s, y la Urna en el Medio Oriente" (Hoover, 2011).