martes, 29 de abril de 2014

OPINION

“El apartheid ad populum”

APARTHEID STATE
El Estado racista de Israel.
La agenda de John Kerry en el conflicto entre israelíes y palestinos parece un poco precisada y atropellada por llegar a una solución express, se empeñan en creer que siempre es mejor llegar a un “mal acuerdo, que a un buen pleito” entre ambas partes involucradas. Lo cierto del caso es que el secretario de Estado norteamericano cree que tiene la solución final a 66 años de disputas en la región e intenta de forma insistente imponer sus condiciones, peor aún, como lo recopila el diario “The Daily Beast“, el secretario menciona que de concretarse un Estado Binacional en las zonas en disputa podría llegar a consolidarse una especie de “Apartheid” como el vivido por Sudáfrica el siglo pasado hasta la década de los 90′s.
Esa falacia de la supuesta segregación racial en el Estado de Israel se puede resumir en un desconocimiento nada accidental de la sociedad israelí, y explico en unas breves líneas por qué, aunque es historia que se conoce desde la propia fundación de Israel, pero demos el beneficio de la duda que la gente desconoce los datos y recopilemos de nuevo:
  • El país según la última estadística cuenta con casi 8 millones de habitantes, de los cuales el 80% se catalogan como judíos, 17% son árabes y el otro 3% son ciudadanos de otras latitudes que no se encasillan en las dos categorías mencionadas anteriormente.
  • El Estado cuenta con dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe (a pesar que la población árabe según el dato anterior no llega ni al 20%).
  • Solamente en el caso de los judíos israelíes la variedad de etnias que lo componen deja al desnudo la falacia de alguna clase de discriminación por “raza” y/o por religión. Del primer aspecto se puede decir que hay judíos originarios de América, Europa, Oriente Medio, Asia, África. Y si de religión en el Estado se habla la legislación israelí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión, aunque no se pierde la esencia de la conformación del Estado en 1948 (según el plan de partición del año anterior) que garantiza dicho territorio como “Estado Judío”.
  • Desde su conformación como Estado ha tenido más de 60 diputados de origen árabe en el parlamento, algunos de los cuales abiertamente han apoyado a organizaciones como Hamas o el Hezbollah, salvo una censura pública, no serían ejecutados públicamente como puede suceder en la Franja de Gaza o en Irán por la simple sospecha de ser un “espía” para el “Ente Sionista”.
  • A pesar de que se crea en un supuesto racismo israelí contra los árabes, estos últimos no tienen la obligación de hacer servicio militar, para que no tengan problemas dentro de sus comunidades que los tachen de “traidores”, sin embargo, en los últimos años el número de árabes israelíes, principalmente cristianos han incrementado las filas de las fuerzas armadas israelíes y hasta han tenido altos cargos dentro del ejército israelí, ejemplo de ello, la Sargento Monalisa Abdo que no solamente rompe el mito de la discriminación en el ejército, sino que rompe el molde de la discriminación contra las mujeres en puestos importantes de las fuerzas armadas.
  • Más de 100 mil palestinos en el 2013 laboraban en Israel ganando su sustento en el país vecino, esto contemplando un enorme porcentaje de trabajadores del sector construcción.
  • Obreros palestinos en Israel organizados en sindicatos e indignados hicieron huelga en Israel. Si fuera un Estado de esclavos o de Apartheid los tendrían en trabajos forzados o expulsados del país. Lo que informó en su momento el diario IPS News (año 2011) refleja que aún y siendo extranjeros tienen posibilidades de manifestarse y agremiarse.
  • Israel permite la atención médica de ciudadanos palestinos bajo condiciones igualitarias, buscando preservar la vida, como lo exigen las normas morales del judaísmo. Y de este privilegio fue testigo hasta el propio jefe del gobierno palestino de Gaza, Ismaïl Haniyeh (líder del Hamas) según recopiló la fuente de “Palestina Libre” en el año 2013.
  • El caso del niño Mohammed al-Farra proveniente de la Franja de Gaza y que vive con su abuelo, Hamouda al-Farra en el hospital de Tel HaShomer en Israel, donde recibe cuidados diarios después de haber sido abandonado por sus padres.
Lo anterior solo por nombrar algunos aspectos que buscan desmentir otra idea que se repite como mantra ante la comunidad internacional, que Israel estaría aplicando alguna especie de segregación de carácter racial contra los palestinos, o de discriminación al no concretar las poco sesudas propuestas de acuerdo definitivo en el conflicto entre israelíes y palestinos. Lo cierto del caso es que si hay algo que no permite llegar a un acuerdo final es la intromisión obsesiva de las potencias de turno, su testarudez para tratar de imponer fronteras, acuerdos y soluciones instantáneas que no llegan a nada realista. Ya no estamos en la época colonial donde se podía utilizar la medida “salomónica” de partir a la mitad y que cada quien se quedara con su parte contento o al menos tranquilo.
La realidad es que ya mucha agua de conflictos han pasado por debajo del puente de las negociaciones, y por obedecer a agendas geopolíticas se ha hecho todavía menos sencillo llegar a finalizar con un acuerdo sensato. Las cosas han cambiado por el “barrio” y no se puede pretender echar para atrás 66 años de enfrentamientos, de transiciones de tierra, de terrorismo, de agresiones, de falta de voluntad política para acabar con el enfrentamiento. Ya no se negocian espejos por oro, el tiempo de negociar tierra por una paz que nunca llegó se acabó, y ahora la solución; que sigue siendo una cosa de dos, aunque se metan mil, no llegará con crear nuevas falacias para continuar convirtiendo a Israel en el chivo expiatorio de la falta de consenso en un acuerdo al cual se le plantearon soluciones desde 1947 con la partición proporcional, avanzando por varias propuestas rechazadas, no por falta de vialidad (las denominadas concesiones dolorosas), sino por ausencia de voluntad.
Dos falacias deben caer de una vez por todas en este conflicto:
  1. No existe el denominado “Apartheid” contra los palestinos, Israel es un país con un crisol de culturas en su composición social, económica y religiosa, no se confina a “ghettos” a los palestinos, ni se les obliga a salir en horarios diferentes que a los judíos. Lo cierto del caso es que en zonas como Cisjordania o Gaza más que discriminarlos, se analiza profundamente la entrada de ciudadanos de origen palestino, no por discriminación, sino por seguridad. Cuando se daba entrada libre, el terrorismo hacía de las suyas, cualquier Estado sensato y protector de sus ciudadanos (en general) haría lo mismo. Los griegos desde el 2011 construyen un muro para evitar las migraciones masivas de ciudadanos turcos a su país, acción similar hizo USA en su frontera con México. En un conflicto como el israelí – palestino, donde las fronteras no se han trazado definitivamente (aunque algunos insisten en imponer las líneas del armisticio de 1949) el tema seguridad prima, y conforme han cambiado y calmado las cosas en la región, la valla de protección se ha visto reducida o movida trazando eventuales fronteras para la definición del conflicto.
  2. No existe un genocidio contra los palestinos, desde 1998 hasta el año 2008 la población palestina de los territorios de Cisjordania y Gaza fue cercano al 30% según el diario inglés “The Guardian“, también según la Oficina del Censo de los Estados Unidos entre los años 1995 y 2008el crecimiento en Gaza y Cisjordania fue de 106%. Los fríos números indican que en 66 años de conflicto entre árabes e israelíes han muerto menos palestinos en manos israelíes que de sus propios hermanos contando Jordania y el actual conflicto sirio, de los cuales nunca se señaló intenciones de genocidio o etnicidio. El crecimiento gradual de las poblaciones palestinas, el acceso a servicios médicos (aún israelíes), el acceso a servicios públicos (algunos brindados por Israel) y la posibilidad de obtener productos, así como fondos y ayudas internacionales, desmitifican el supuesto genocidio, y se ve un aumento de la media de muertos en casos de enfrentamiento militar, en su mayoría palestinos por cuanto las medidas de protección de civiles no ha sido nunca el interés de las autoridades palestinas, sino parte de sus medios de propaganda para seguir señalando a Israel como un Estado que busca la muerte y destrucción de la población palestina y su eventual exterminio.
La larga explicación obedece únicamente a un interés personal y casi masoquista de seguir explicando algo que ni con dibujitos, ni con pruebas, mucho menos con explicaciones quieren entender algunos líderes de la Comunidad Internacional, que ambas falacias son solamente parte de esa máxima de Voltaire quien claramente dijo “…miente que algo quedará…” Tantas veces se ha llamado a Israel, Estado Nazi, que algunos olvidan la afinidad de los árabes durante la II Guerra Mundial, por el aparato militar hitleriano. Tan insistente es el llamado a Israel como Estado Apartheid que algunos olvidan el comportamiento y persecución que viven los cristianos aún en la Franja de Gaza, una de las zonas que supuestamente viven parte de esos flagelos, o la negativa de Abbas de tener judíos en su eventual Estado Palestino, al que lo quiere “Jüdenreiny no olvidar que en el pasado fueron los musulmanes los que marcaron con una estrella de David a los judíos para diferenciarlos de ellos y someterlos como “dhimmis” que son, inferiores a los musulmanes. Pero en esto la mentalidad selectiva obedece a seguir las masas repitiendo como eco, sea cierto o no.

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