miércoles, 30 de abril de 2014

Regreso a Sefarad cinco siglos después


Diana Caballero, a la derecha del todo, posa con sus padres y abuelosDiana Caballero, a la derecha del todo, posa con sus padres y abuelos
Sefarad ha sido y seguirá siendo la patria añorada para los judíos que fueron expulsados de la Península Ibérica en 1492. Pero a partir de ahora este deseo puede ser una realidad para muchos descendientes de sefardíes repartidos por diferentes partes del mundo, tras el anteproyecto de ley del Gobierno de España para concederles la nacionalidad española.
Esta decisión del Gobierno ha hecho que miles de sefardíes hayan solicitado ya la concesión de la nacionalidad española, con la que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, entiende que «culmina la reparación de lo que sin duda ha sido uno de los errores históricos más importantes, como fue la expulsión de los judíos de España en 1492».
Una de esas descendientes de safardíes es Diana Judith Sara Caballero Toledano, quien ha contado a ABC su historia. Para conocer los orígenes de esta argentina, hay que remontarse precisamente a la historia de los judíos en la Península Ibérica y más concretamente en Toledo.
Los ancestros de esta sefardí tienen raíces judeoespañolas, como puede comprobarse en sus apellidos, pues muchos adoptaron el gentilicio de donde residían, en relación a Toledo. De hecho, Diana Judith cuenta que en los años 90 viajó a España, coincidiendo con los cinco siglos de la expulsión de los judíos, donde encontró antecedentes de su familia en Castilla y Aragón que datan del siglo XIII.
Sin embargo, tras el Edicto de Granada aprobado por los Reyes Católicos en 1492 y la persecución de la Inquisición, muchos judíos se diseminaron por el norte de África, Oriente Medio y Europa. Este es el caso de los antepasados de Diana Judith, cuyos abuelos maternos eran originarios de Tánger (Marruecos), mientras que sus abuelos paternos llegaron a Argentina procedentes de Esmirna (Turquía) en 1914, de donde salieron cuando estalló la I Guerra Mundial.
Según relata esta descendiente de sefardíes, su abuelo paterno escapó de la I Guerra Mundial y llegó a Argentina en un barco de carga, por lo que tuvo que abandonar bienes, documentos y todo tipo de recuerdos, entre los que se encontraba la llave de la casa que sus antepasados tenían en Toledo. Este hecho confirmaría que fueron muchos los judíos que guardaron sus llaves pensando en el regreso a su amada patria.
Esta odontóloga argentina, madre de cuatro hijos, dice sentirse «orgullosa» de raíces, pues desde niña aprendió el ladino, idioma que hablaban las comunidades judías de la Península Ibérica y que ha transmitido a sus vástagos, al igual que otras costumbres heredadas de sus padres y abuelos.Especialmente recuerda los ricos platos y dulces tradicionales que preparaban y las canciones que le cantaban en ladino para que se durmiera. Esto demuestra, a su juicio, «el increíble arraigo por Sefarad, como si los cinco siglos no hubiesen transcurrido».
Por ello, Diana Judith considera que la decisión del Gobierno de España es «un buen gesto de reparación histórica» y espera que se concrete efectivamente, pues para obtener la nacionalidad española hay que tener acreditados tus orígenes a través de documentación, «que en muchos casos no es fácil de reunir», señala. En todo caso, cree que «esta ley es alentadora» para sus hijos y su familia, aunque le habría encantado que sus abuelos hubiesen podido disfrutar de este reconocimiento.
El legado judío en Toledo
m. cebrián toledo
Uno de los centros que se ha encargado de conservar y dar a conocer el legado judío en la Península Ibérica es el Museo Sefardí de Toledo, que se creó en 1964 en la Sinagoga de Samuel ha-Leví, conocida como Sinagoga del Tránsito, donde se conserva numeroso material arqueológico y etnográfico relacionado con esta cultura.
El 13 de junio de 1971 el museo abrió sus puertas al público oficialmente. Su colección recoge los testimonios de la cultura material desde los orígenes del pueblo judío en Próximo Oriente hasta la presencia judía en al-Andalus y posteriormente en los reinos cristianos. Las salas del museo ocupan los espacios del antiguo archivo de las órdenes de Calatrava y de Alcántara, así como el resto del edificio sinagogal.
Entre las colecciones que guarda el Museo Sefardí, destacan los objetos relacionados con la religión judía en general, y con su ciclo vital y festivo en particular, que son los que mejor representan el pasado y presente de los judíos, así como su vinculación a Sefarad.
Además, destaca de la colección estable del museo un fondo documental compuesto por libros, manuscritos y documentos en lengua hebrea y sefardí, o vinculados con la cultura judía. El carácter primigenio de la institución como Centro de Estudios Hebraicos dio lugar a la acumulación de numerosos volúmenes que abarcan cronológicamente desde el siglo XIV hasta los inicios del siglo XX.

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