lunes, 7 de octubre de 2013

Israel se despide de Ovadia Yosef, el 'Sabio de la Torá'

En el Hospital Hadassah Ein Kerem de Jerusalén no recuerdan tanto revuelo desde que en la noche del 4 de enero del 2006, el primer ministro Ariel Sharon ingresara por un masivo derrame cerebral. Periodistas, familiares, políticos, rabinos, alumnos y sobre todo fieles se han congregado para despedir a Ovadia Yosef (93), el rabino más importante de Israel y del mundo en las últimas décadas. Admirado erudito, influyente político y polémico orador son sólo algunas de sus facetas. Tras varias semanas en estado crítico, ha fallecido esta mañana en medio de desesperados sollozos y rezos sin respuesta. El llamado Gaon (sabio o genio) de la Torá, respetada autoridad de la Ley judía (Halaja) y fundador y líder religioso del movimiento social, educativo y político sefardí Shas, deja a millones de fieles de Israel y la diáspora judía sin su padre espiritual. Gracias a él, los judíos religiosos de origen sefardí tuvieron voz en diversos Gobiernos en Israel. Uno de sus hijos fue nombrado hace unas semanas como Gran Rabino sefardí de Israel. Nadie le discutía la sabiduría talmúdica y dedicación exclusiva a las sagradas escrituras pero sí sus palabras despectivas, ya como anciano orador, hacia los judíos laicos, ashkenazíes (de origen centroeuropeo) o los árabes. 'Nunca imaginé que llegaría este día' Tras el anuncio del doctor Dan Gilon, miles han roto a llorar en el hospital Hadassah y en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén donde se habían concentrado para ayudar a la recuperación "divina" de su gran rabino. "No solo los sefaradim estamos de duelo sino todo Israel y las comunidades judías de todo el mundo. Nos hemos quedado huérfanos. Nunca imaginé que llegaría este día", reaccionó el líder político de Shas, Arie Deri sobre su mentor nacido en Bagdad y que se trasladó a Jerusalén cuando tenía 4 años. El estado de salud se agravó en los últimos años y hace un mes ninguno de sus cinco hijas y cuatro hijos quiso informarle de la muerte de su hermano pequeño, Naim Yosef, de 91 años. Shas había pedido, casi a la desesperada, a los judíos de Israel y el mundo un rezo especial. Pero la avanzada edad y los graves problemas de corazón y riñón han doblegado a las plegarias de miles de personas que incluso colocaban sus deseos en Facebook con la imagen del rabino. Viejo amigo de Peres Tanto el primer ministro, Benjamin Netanyahu, como el presidente Simón Peres han lamentado "profundamente" el fallecimiento de Yosef. Peres (90) llegó esta mañana al hospital para despedirse de su viejo amigo. Más allá de su autoridad indiscutible en la Torá, el rabino Yosef era una figura compleja y muy polémica en la esfera política. Por un lado, como líder de Shas fue fundamental en el Gobierno de Isaac Rabin para llevar adelante los Acuerdos de Oslo con los palestinos. "La tierra es importante pero la vida de una persona es mucho más sagrada. Preferimos la paz a la guerra", afirmó entonces dando el voto que necesitaba el gobierno laborista para negociar con el líder palestino y hasta entonces gran enemigo, Yasir Arafat. Por otro, en los últimos años sacó varias veces el látigo en sus sermones semanales. "Deseo lo peor para nuestros enemigos y los que nos odian. Abu Mazen y todos estos malvados palestinos que desaparezcan de este mundo. Que Dios les golpee con una plaga a estos palestinos malvados", afirmó hace pocos años. No tenía mejor opinión de los judíos laicos y su educación ni tampoco de los gentiles. Al líder de la izquierda laica, Yosi Sarid, llamó en una ocasión "diablo". En otro sermón, insinuó que la muerte de los israelíes fallecidos en la guerra contra el grupo libanés Hizbulá (2006) se debe a que dieron la espalda a la Torá y la vida religiosa. Palabras que, como otras atribuidas al viejo Ovadia, provocaron mucha polémica en la opinión pública israelí. Como autoridad religiosa, sus interpretaciones de la 'Halajá' fueron definidas como "revolucionarias" intentando adaptarse a las necesidades de los nuevos tiempos. Antes del funeral que congrega esta tarde a más de medio millón de personas en Jerusalén, y en declaraciones a EL MUNDO.es, el ex ministro de Shas, el rabino Ariel Atias, concluye: "Nadie podrá ponerse en sus gigantescos zapatos. Se trata del gran sabio de las últimas generaciones que ha dedicado toda su vida a la Torá, ha leído miles de libros y nos ha guiado siempre desde su extrema modestia".