domingo, 30 de agosto de 2015

Desde más allá del infierno radial
por Marcelo Wio
21 de Agosto de 2015


 
 
 
La radio pública española emitió un programa titulado “El Pueblo judío: propagador del culto a Satán” (25/7/2015), en el segmento llamado Desde el infierno, en el que, realmente parecía estar emitiéndose de un infierno al que el mal periodismo y los suscriptores de teorías de la conspiración de tinte antisemita, están condenados.
El Pueblo Judío presentado como “propagador del culto a Lucifer” por “medio de las sociedades secretas luciferianas y satanistas”... Es decir, el Pueblo Judío, según el programa, fue el propagador de la perversidad, la maldad satánica, en definitiva...
Y la Cábala (o Kabbalah), según el relato radial, sería una suerte de vehículo hacia lo demoníaco. Aunque, en realidad, “mientras que los códigos de ley judía se centran en lo que Dios quiere del hombre, la Cábala trata de penetrar más profundamente, a la esencia de Dios mismo”. De Dios, no de Satán.
 
 
 
Kabbalah, en el vocabulario hebreo religioso – explicaba Joseph Dan (“Kabbalah: A very short introduction”) -, significa verdad religiosacolectiva, no experimental (no empírica), que se recibe por vía de la tradición. Y comentaba que éste fue el único significado religioso del término durante un milenio. Ya en el siglo XIII se añadió una variante de grupos judíos místicos, principalmente en España, la Provenza y, posteriormente, en Italia, que afirmaban estar en posesión de una tradición secreta acerca del significado de las escrituras y otros textos antiguos, explicándolos como relacionados a procesos dinámicos dentro del reino divino. Esta tradición secreta, creían y afirmaban los cabalistas, fue recibida por Moisés en el Monte Sinaí directamente de Dios.
 
 
 
Como fuere, el programa comenzaba pifianando de entrada: nombraba a un tal “Adolfo Jacob Frank”; que, suponemos, es Jacob Frank (nacido en Polonia en 1726 – no en el siglo pasado, como decía el lúgubre locutor (Diplomado en Parapsicología Científica por la Sociedad Española de Parapsicología) -, con el nombre de Jakub Lejbowicz). Frank decía ser la reencarnación de Sabbetai Zevi, rabino que había afirmado (en los 1600) ser el mesías. Frank fue considerado por el judaísmo como un hereje.
Una búsquda rápida en Google (“frankism” + “satanism”) sólo arrojó resultados muy sospechosos, muy vinculados a las teorías de la conspiración (que más adelante en el programa alimentaba Luis García Chapinal, el locutor).
En un marasmo de aserveracines hijas del más clásico antisemitismo: fabulaciones, mentiras; un recurrir a los bolsillos de los libelos en busca de los lugares más comunes, de la baba de odio que siempre, indefectiblemente, culpa al judío. Un judío que infiltra su entorno para subvertilo; para controlarlo, dominarlo.
Así, el “programa”, o lo que fuera ese pastiche de odios susurrados con voz de resaca y desprecio, mencionaba ceremonias infernales descritas por el mago y ocultista francés del 1800, Eliphas Levi. La cuestión es que Levi (pseudónimo para firmar libros) se llamaba en realidad Alphonse Louis Constant y era católico (de hecho, estudió en el seminario con la idea de convertirse en cura; aunque abandonó).
 
Pero, ya se sabe, todo vale para vilificar y, en ultima instancia, deshumanizar a los judíos.
 
“La demonología en Europa fue, esencialmente, una ciencia judía”... Los judíos como expertos en el mal... Eso afirmaba el locutor, que se dedicaba a lanzar sentencias, aseveraciones, imposturas... libelos, en definitiva. Los libelos que a lo largo de la historia de Europa han conducido a persecusiones y asesinatos de judíos.
 
Más fantasías de Chapinal:
“Los judíos fundadores y dirigintes ocultos de la masonería...”.
Según la logia masónica del estado de Massachusetts, Estados Unidos, “la organización, tal como se conoce hoy, comenzó a principios del siglo XVIII en inglaterra, cuando los masones, o albañiles, comenzarón a aceptar como miembros, que no perenecían al oficio de la albañilería”.
 
Es decir, una suerte de sindicato, de unión de trabajadores, un gremio.
 
La logia agregaba:
“En los 1800, cuando el gobierno de Estados Unidos no proveía ninguna ‘red se seguridad' social, la tradición masona de fundar orfanatos, casas para viudas y socorrió a los mayores, proveyó de la única protección que mucha gente conoció. A lo largo de los siglos, la Francmasonería se ha convertido en una franternidad mundial...”.
Los hechos molestan cuando se pretende imponer una adulteración de la verdad, cuando se está construyendo o repitiendo un libelo; cuando se obstina en el camino del odio rancio.
 
El judío, según el programa, es amigo de lo secreto, de lo oscuro, de aquellos ardides que le permiten controlarlo todo; aunque ciertamente no controle absolutamente nada más que ciertos aspectos de su propia vida.
 
En definitiva, se volvía sobre tres importantes libelos de la Edad Media; reviviéndolos:
1. Los judíos eran considerados reencarnaciones del demonio o el anticristo
 
2. Los judíos eran considerados brujos (aliados a Satán)
 
3. Los judíos eran considerados “herejes”
 
 
¿Cuán bajo se puede caer?, es una pregunta que se eschucha a menudo, ante las miserias humanas. En este caso, evidentemente, se pudo caer aún más bajo que el propio infierno.
Y, ¿cuán bajo puede caer una radio para llegar a ofrecer un espacio como éste?
 

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