viernes, 30 de diciembre de 2011

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Vaigash(Génesis 44:18-47:27)
Vaigash

En esta parashá vemos la revelación de Yosef (hermano menor) ante sus hermanos diciéndoles: “Yo soy Yosef, ¿aún vive mi padre?”.

Continúa el pasuk diciendo: “Y no le pudieron contestar porque se estremecieron ante su rostro” (Génesis 45). Nos dice Rashi: “No pudieron contestar de la vergüenza”.

Dice el Midrash Rabá: Dijo Rabí Aba Cohen Bardela "Yosef era el más pequeño de los hermanos y no pudieron responderle por vergüenza, qué le vamos a decir nosotros después de 120 años a Dios en el cielo cuando nos diga "Yo soy Hashem, ¿qué hiciste con tu alma? ¿Cumpliste con lo que esperaba de ti?" sobre esto esta dicho "Ay de nosotros el día del juicio, pobre de nosotros el día del reproche"".

Los tzadikim verán al Ietzer Hará como una enorme montaña y se preguntarán: ¿Cómo lo logramos? Los rashaim lo verán como un pelo finito y dirán: ¿Cómo no pudimos vencerlo? Dice Pirke Avot (cap. 3): "Akabiá ben Mahalalel dice: fíjate en 3 cosas y no pecarás: de dónde vienes, hacia dónde vas, y finalmente ante quién tendrás que rendir cuentas, ante el Santo Bendito sea Hakadosh Baruj Hu".

Los hermanos de Yosef insistían constantemente en que la razón por la cual Yosef tenía que acceder a sus peticiones era por la salud de su anciano padre que no tenía culpa en todo esto, y si Yosef no accedía Yaakov podía morir. Mas cuando Yosef se revela y les dice: “Yo soy Yosef ¿aún vive mi padre?”, en ese momento anula completamente cualquier tipo de argumento, ya que les insinúa: "¿Acaso pensaron en nuestro padre cuando me vendieron?".

Es así como todas nuestras justificaciones para no ser excelentes en Torá quedan anuladas. Es así como todos nuestros razonamientos para no cumplir con nuestras obligaciones judías, no tienen valor. Si decimos que era por falta de dinero, seguramente hay muchos gastos innecesarios, viajes y excesos. Si nuestra excusa es por falta de tiempo, también en la bitácora de nuestra vida hay enormes espacios cronológicos que perdimos en vanidades, y si es por cualquier otra razón, nosotros sabemos que tampoco es válida.

Nos dice el Pele Yoetz en su libro, que la reprimenda es una de las Mitzvot Asé de la Torá, pues está escrito “hazle ver a tu compañero su error y no lo avergüences”. Esta no es una obligación exclusiva de los Rabanim o de los Talmidei Jajamim, sino una obligación de cada uno de los miembros de la comunidad judía.

Todo Israel es aval por el otro (Kol Israel arevim ze laze), ya que si tu compañero peca y no lo reprendes, es como que tú mismo hubieras pecado y el castigo es primero para ti.

Si una persona ve que golpean a su madre o a su padre, saldría como un león en defensa de ellos, pues con mayor razón hay que salir en defensa cuando se profanan las Mitzvot de Hashem, que es nuestro Padre Eterno.

Toda reprimenda debe hacerse en voz baja, con suavidad, a solas y nunca avergonzar al compañero, de la misma forma que nos gustaría que nos reprochen a nosotros.

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Me contó Moreinu Verabeinu Jajam David Shwekey Shelita, Rosh Mosadot Aram Zobá, que hace 290 años, Rav Zishe de Anípoli, hermano de Rabí Elimelej de Lizensk, que era tzadik y tenía Ruaj Hakodesh, acostumbraba vestirse de pobre e ir de ciudad en ciudad buscando regresar a la gente en Teshuvá. Un Erev Shabat, el Gabai del Beit-Hakneset que acostumbraba acomodar a los pobres en las casas de los Baalé Batim, acomodó a Rav Zishe en casa de uno arrogante y presumido.

En la mitad de la cena de Shabat le dijo el Baal Habait a Rav Zishe “dime un Divrei Torá” y Rav Zishe le dijo que era un Am-Haaretz (ignorante) y que no podía decir nada. El Baal Habait molesto dijo que le reclamaría fuertemente al Gabai ya que el exigía que sus invitados supieran decir Divrei Torá. Este Baal Habait repitió una y otra vez todo lo que le diría al Gabai, hasta que Rav Zishe le dijo que por lo menos diría un perush de Tehilim (10:3): "Ki Hilel rashá al tahabat nafshó, ubozea berej nietz Hashem". Quiere decir: "El malvado se jacta de sus desenfrenados deseos y el descarado ladrón se jacta de despreciar al Eterno".

El Baal Habait realmente alterado le dijo: “Usted no sabe lo que dice. ¿Qué acaso Hilel era rashá (malvado)? No, él era un gran Tzadik, y Rav Zishe le contestó “mi explicación es esta; que una persona cuando quiere robar es capaz de ponerse de acuerdo con los gabaim de tzedaká para sacar el dinero del Beit Hakneset y después dividírselo”.

Al oír el Baal Habait estas palabras inmediatamente dijo que rezarían Birkat Hamazón. Al terminar la oración del pan, acompañó a Rav Zishe a la puerta, después a la calle, lo cual no era su costumbre, y le dijo así: “Yo sé que usted es un Rav muy grande, ya que sabe mis secretos, estoy arrepentido y voy a regresar el dinero al Beit-Hakneset”. Rav Zishe le dijo: “Acompáñame hasta el cuarto donde duermo”. Ya ahí en una pequeña habitación Rav Zishe le reveló todos los pecados que este Baal Habait había cometido desde su juventud hasta la fecha, el Baal Habait quedó destrozado y le pidió que lo ayudara a hacer Teshuvá”. "No pudieron contestar de la vergüenza".

Rav Zishe le dijo como hacerlo (arrepentimiento completo) y este Baal Habait, llegó a ser a ser un Jasid verdadero del movimiento que fundó su maestro, el Baal Shem Tov (1699-1759).

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Cuenta el Jajam David Swekey Shelita, que Rabeinu Haarizal (Rav Itzjak Luria Ashkenazi ZT”L. 1533-1571), predijo a sus alumnos que desde Turquía vendría a verlo una persona. Este hombre de conducta no ejemplar, había escuchado que el Rav podía ver el alma de la persona y leer los actos realizados en vida. De manera desafiante y orgullosa le pregunto al Rav: "¿Realmente puede decirme lo que he hecho en mi vida?". El Rav le contesto que con gusto se lo diría en privado. Una vez solos, con lujo de detalle le narró toda su vida y este hombre se fue desmoronando en pedazos.

A medida que Rabeinu Haarizal seguía, este hombre iba aceptando todas sus culpas. Pero cuando el Rav le dijo que había tenido una relación inmoral con una mujer gentil, él lo negó rotundamente. Entonces el Rav dijo un nombre del malaj (ángel malo) creado y apareció la misma imagen de esta mujer. El hombre, aterrado, aceptó todo y el Rav no sólo le abrió el camino del arrepentimiento, sino que también le dijo como hacer Teshuvá Shlemá.

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Este tema es muy fuerte y muy serio, y yo no me siento capacitado para ahondar en él. Invito a todos, cada quien dentro de sus posibilidades, pero honestas y reales, a revisar su corazón y a auto-reprocharse sin excusas, ya que nuestras faltas nos alejan de Dios.

Está escrito en Kohelet: "Sof davar hakol nishmá, et HaElokim tirá, beet Mitzvotav shemor, Ki ze kol Haadam". Que quiere decir: “Al final del camino, todo es escuchado, a Dios debes de temer y sus preceptos debes cumplir, pues esta es la esencia del hombre”. Explica el Targum que después de 120 años, a cada uno de nosotros se nos mostrará la película de nuestra vida. Con puntos, comas, actos e incluso pensamientos y no la vamos a ver en exclusiva, sino que la verán con nosotros, amigos, parientes y nuestros antepasados. "No pudieron contestar de la vergüenza".

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