miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL MAL QUE ENFRENTAMOS

Fuente: The Jerusalem Post- Traducido por Marcela Lubczanski especialmente para el blog de OSA Filial Cordoba por Michael Freund 12/9/12 Al final, el precio de negarse a responder energicamente al terror es, inevitablemente, aun mas terror, y a una escala mucho mayor. Photo by: REUTERS/Adrees Latif El calendario esta semana contiene dos de los aniversarios mas sombrios de la historia contemporanea: el 11 de septiembre y el 13 de septiembre. Dos fechas, dos periodos de 24 horas aparentemente no diferentes de cualquier otro. El sol sale en la mañana y se pone en la tarde, la gente sale a hacer sus cosas diarias, y la vida marcha. Y aun asi, ambos dias estan cauterizados en nuestras memorias individuales y colectivas, o al menos ellos deben estarlo. Porque fue el 11 de septiembre del 2001, cuando al-Qaida ataco New York y Washington, y el 13 de septiembre de 1993, cuando Israel firmo los Acuerdos de Oslo con la OLP, que las fuerzas del terrorismo internacional se atribuyeron dos de sus mas grandes triunfos de la era moderna. Y a pesar de todas las diferencias entre ellos, ambos acontecimientos contienen una leccion cardinal que nosotros no nos atrevemos a olvidar. Es una verdad fria, dura e incomoda, una con la que muchos preferirian no lidiar, pero que continua siendo una verdad no obstante: hay mal en el mundo y nosotros debemos enfrentarlo. Muchos de nosotros recordamos la mañana del 11/S y la sensacion de conmocion que sentimos observando el horror desplegarse ante nuestros ojos en television en vivo. El desorden, el caos, el sentimiento que esto estaba saliendo de la nada. Por que estas personas estan atacandonos a todos repentinamente, pensamos muchos? Pero eso es solo debido a que tenemos poca memoria. Despues de todo, el ataque del 2001 fue la segunda vez – no la primera – que extremistas islamicos buscaron derribar el Centro de Comercio Mundial. El 26 de febrero de 1993, a las 12:18 p.m., ellos pusieron en marcha un camion bomba en el garage subterraneo de la Torre Norte, matando a seis personas y dañando a mas de mil. America siguio acciones legales contra los perpetradores, capturandolos y llevandolos a juicio. Pero que hubiera pasado si la administracion Clinton hubiese tomado un enfoque mas duro y lanzaba su propia guerra contra el terror? Y si se hubieran dirigido los vastos recursos del gobierno americano en la epoca para moverse contra la creciente amenaza presentada por el fundamentalismo islamico? No podria eso haber evitado que ocurrieran posteriores tragedias? Cinco años mas tarde, el 7 de agosto de 1998, al-Qaida ataco las embajadas americanas en Kenia y Tanzania, asesinando a cientos de personas con camiones bomba. Clinton respondio disparando unos pocos misiles crucero a objetivos en Sudan y Afganistan, pero hizo poca cosa. Osama bin Laden y al-Qaida una vez mas vivieron para luchar otro dia, y el 11/S todos nosotros vimos precisamente cuan miope y letal comprobo ser esa decision. Miles de inocentes perdieron sus vidas, y nuestra forma de vida fue cambiada para siempre, simplemente debido a que Washington carecio de la voluntad para derrotar al cancer antes que hiciera metastasis. Y lo mismo va para la capitulacion de Israel ante el terror palestino, cuando el primer ministro Yitzhak Rabin estrecho la mano sangrienta de Yasser Arafat en el jardin de la Casa Blanca en 1993. En vez de tratar a Arafat como el maton bajo que era, Israel eligio elevarlo al status de estadista elevado, permitiendole crear una entidad corrupta y autoritaria junto al estado judio. No sorprendentemente, Arafat y sus herederos continuaron librando la guerra contra Israel, desatando la mayor ola de terror jamas vista en esta parte del mundo. Mas de 1000 israelies fueron asesinados por terroristas en los tres años despues de la firma de Oslo, la cual fue casi dos veces la cantidad de asesinados en los 25 años que precedieron al acuerdo. Y ahora nosotros nos encontramos con un regimen manejado por Hamas en Gaza, cohetes cayendo ocasionalmente sobre ciudades israelies, y un regimen palestino decrepito e ineficaz en Ramallah que esta amenazando con declarar la independencia unilateral. Oslo fue un caso clasico de auto-engaño, uno en el cual los lideres israelies eligieron apaciguar al enemigo en la vana esperanza que el asesino serial de ayer se convertiria en el vecino amistoso de mañana. Si Israel hubiese hecho lo que era necesario, arrestar o matar a Arafat por sus crimenes, en vez de permitirle ganar un Premio Nobel, quien sabe cuantas vidas inocentes hubiesen sido salvadas? Eligiendo acomodar al terror en vez de erradicarlo, el gobierno cometio un error grave y letal. La leccion, entonces, de los dos aniversarios de esta semana debe ser evidente. El 11/S y el 13/S deben recordarnos a todos que tan peligroso como puede ser enfrentar a un enemigo despiadado, no hacerlo es aun mas peligroso. La apatia y el apaciguamiento pueden comprar unos pocos años de calma. Pero al final, el precio de negarse a responder energicamente al terror es, inevitablemente, aun mas terror, y a una escala mucho mayor. Los acontecimientos del 11/S y del 13/S podrian nunca haber llegado a pasar si nuestro liderazgo hubiese tenido el brio y prevision de reconocer esta simple verdad. Nosotros nunca debemos olvidar que el mal existe y no podemos negociar con el. Hay veces en que una nacion o civilizacion esta bajo ataque, y debe armarse de valor y contraatacar. El bien triunfara al final, pero solo si esta alerta ante los peligros que enfrenta y responde en forma resuelta.