jueves, 1 de diciembre de 2011

“Los militares no han cesado en su intento de matar la revolución”

Buzaina Kamel tiene dos razones para ser una cara conocida en Egipto. Después de conducir el noticiero de la televisión estatal durante años, en 2011 anunció que se presentaba como candidata a la presidencia del país. Se convirtió así en la primera mujer egipcia en hacerlo. En su casa de El Cairo, diez minutos a pie desde la plaza Tahrir, recibió a Clarín para hablar sobre su candidatura y los desafíos que enfrenta la revolución egipcia.

¿A las mujeres no les estaba permitido presentarse? Antes de la revolución, (Hosni) Mubarak hizo un cambio en la Constitución para que nadie pudiera presentarse. No sólo las mujeres, tampoco los hombres. A menos, claro, que fueras el hijo de Mubarak o algún miembro de su partido. Lo diseñaron como si fuera un patrón de moda: solamente para ellos.

¿Por qué decidió presentarse ahora? En estas parlamentarias, ha sido la primera vez que los egipcios hacen filas de kilómetros para dar su voto. En la era de Mubarak, como todos sabían que no eran elecciones reales, no se molestaban en acudir. Pero ahora hemos visto un pequeño signo para la esperanza y lo aprovechamos. Yo creo que hemos hecho una revolución y por eso anuncié mi candidatura a la presidencia. Este es un momento único para practicar todos los derechos. Uno de ellos es que pueda haber una mujer como candidata a la presidencia.

En los días que siguieron a la revolución de enero y febrero, la mujer egipcia recuperó una libertad para vestir que pronto perdió, ¿por qué? No fue sólo eso. En esos primeros días, la ciudad de El Cairo estaba más limpia y la gente, más civilizada y con más respeto por el tránsito, por ejemplo. Se dio porque de repente todos tenían esperanza en el cambio. Pero desde entonces el ejército no ha cesado en su intento de matar la revolución. Son más inteligentes que los militares de Libia o de Siria. Aquí felicitaron a los mártires y dieron la bienvenida a la revolución, pero luego hicieron todo lo que pudieron para aniquilarla, para matar el espíritu de la revolución.

¿Terminar con el gobierno militar va a ser más difícil que con Mubarak? ¡Hicimos dimitir a un Mubarak para quedarnos con 19 Mubaraks! Pero por otro lado, hay algo que cambió y ese cambio no se dio en enero, sino con estas elecciones parlamentarias. La participación tan grande que hubo fue un mensaje muy claro: los egipcios quieren un cambio.



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