domingo, 27 de diciembre de 2015

**Alegría**

Al mirarme al espejo, en la mañana temprano, noto en mi rostro la
alegría que viaja por mi interior. Mis ojos que brillan con aquel
brillo cuando ella aún me ama; la felicidad juegan en mis mejillas
en el momento de afeitar mi tez y tarareando una canción indefinida
a un ritmo que yo sólo escucho, mientras mi cuerpo, todo, vibra de
contento porque hacia ella voy.
Me acicalo cuidadosamente, con esmero, mientras mi mente se prepara
para el encuentro que tantas veces anhelé en mis noches de vigilia, en
mis noches de esperanzas, que hoy veré realizadas junto al amor de mi
amor.
Ya no recuerdo cuantas veces seguí sus pasos sin hacerme ver y cuantas
me maraville, hasta perder la cordura, por su forma de mujer. Y un día
tuve la suerte que alguien nos presentó; gentilmente le di mi mano y mi
corazón también.
Fuimos amigos en una época que por fin terminó y una noche que aún no
sé como pasó, como en un suspiro, la tomé en mis brazos y en la boca la
besé.
Grande fue mi sorpresa cuando a mi beso contestó con suspiros y palabras
que fueron directas a mi corazón, mientras mis oídos con alegría escucharon
las palabras más hermosas que nunca más escucharán:
¡Cuánto tiempo esperaba que te decidas a besarme!
¡Como no estar con alegría en este día que nacerá un amor.!
Mario Beer-Sheva

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