por Ingrid Carlqvist • 17 de Diciembre de 2015

Migrantes sin techo duermen en una calle sueca. (Imagen: captura de un vídeo de Expressen).
A pesar de las normas sobre asilo supuestamente más duras anunciadas el 24 de noviembre, el caos impera en Suecia. En 2015 se han registrado 150.000 solicitantes de asilo, pero no hay sitio donde alojarlos, y la gente está durmiendo en tiendas de campaña, en cajas de cartón en pabellones e incluso en la calle. Muchos se escapan de los centros del Servicio de Inmigración. Más de 22.000 personas tendrían que ser deportadas, pero se niegan a irse. Los suecos están comprensiblemente asustados de que puedan estar escondiéndose terroristas entre los refugiados. La policía está ocupada con controles absurdos en las fronteras y no pueden atender su trabajo normal. No es exagerado decir que, en esta situación, Suecia ha perdido el control de casi todo.
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