miércoles, 14 de enero de 2015

                                                 **Llámalo Rencor**

Al principio fue muy pequeño, como un pequeño dolor y el tiempo al pasar
lo dejó crecer hasta germinar y transformarse en lo que conocemos como
rencor…
Se hizo dueño de mi mente, latió junto a mi corazón, que conquistó con el
poder que genera el rencor…
Hoy es amo de mis días, como un recuerdo imborrable y de mis noches, que
me castiga, como sólo puede hacerlo el rencor…
¿En que momento comencé a odiarla? ¿Cuándo se fue o cuando descubrí su
traición?
Los años fueron pasando; mis labios la recuerdan, mis manos, hoy vacías,
extrañan su cuerpo, pero sólo puedo pensar en compañía del rencor…
Dolor, odio; son ramas del mismo árbol, que con potentes raíces atrapó mi
voluntad, mis pensamientos y el timón de mi vida quedó en las manos del
rencor…
Los años me hicieron envejecer; mi cuerpo, mi piel, blanquearon mi pelo, el
tiempo sumó años y lo único joven fue mi rencor…

¡No fui yo quien comenzó a odiarla, no fui yo quien descubrió su traición!
¿Acaso no sabes quien fue?

Mario Beer-Sheva

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