viernes, 18 de noviembre de 2011

Daniel Rafecas

“Me ha impactado muchísimo el feroz antisemitismo que se vivió en los centros clandestinos de detención”

AJN.- El juez federal Daniel Rafecas se expresó conmovido “por toda la historia del pueblo judío”, y sobre todo por “los feroces atentados” contra la Embajada de Israel en la Argentina y la sede de la AMIA, que se produjeron en Buenos Aires en 1992 y 1994, respectivamente. “Como argentino me conmueve profundamente, y esto también como magistrado a cargo de una causa donde se investiga crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura, me ha impactado muchísimo el feroz antisemitismo que se vivió en los centros clandestinos de detención y la persecución antijudía que había durante la última dictadura”, dijo Rafecas. El magistrado realizó estas declaraciones al recibir el Premio Moisés con que lo distinguió la Sociedad Hebraica Argentina por la defensa de los derechos humanos y la ley, la lucha contra el antisemitismo y cualquier manifestación discriminatoria.




El juez federal Daniel Rafecas se expresó conmovido “por toda la historia del pueblo judío”, y sobre todo por “los feroces atentados” contra la Embajada de Israel en la Argentina y la sede de la AMIA, que se produjeron en Buenos Aires en 1992 y 1994, respectivamente.

“Como argentino me conmueve profundamente, y esto también como magistrado a cargo de una causa donde se investiga crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura, me ha impactado muchísimo el feroz antisemitismo que se vivió en los centros clandestinos de detención y la persecución antijudía que había durante la última dictadura”, dijo Rafecas.

El magistrado realizó estas declaraciones al recibir el Premio Moisés con que lo distinguió la Sociedad Hebraica Argentina por la defensa de los derechos humanos y la ley, la lucha contra el antisemitismo y cualquier manifestación discriminatoria.

En el discurso dado durante el acto realizado anoche en el Café Literario de la sociodeportiva, Rafecas agradeció a los dirigentes por el galardón y confesó que su caso comparado con el resto de los premiados, esta distinción significa “un compromiso y una responsabilidad para lo que venga en el futuro”.

“Quiero decir con esto que el caso… tal vez no soy tan joven como Max (Berliner) pero ando por ahí cerca”, bromeó el magistrado.

En su exposición, el juez comentó que a diario le preguntan por qué tanta preocupación por los temas de la cultura judía no siendo judío.

“Como hombre de justicia, como hombre del derecho, la verdad es que me conmueve toda la historia despueblo judío, la persecución secular que ha tenido. Me conmueve especialmente, humanamente me conmueve el Holocausto, las seis millones de víctimas”, argumentó.

El magistrado explicó “cómo no conmoverse” con el feroz antisemitismo que se vivió en los centros clandestinos de detención de la dictadura como así también ante los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, que dejaron más de un centenar de muertos y cientos de heridos.

“Entonces la respuesta sería cómo no me voy a ocupar, cómo no me voy a preocupar, cómo no me voy a movilizar, cómo no voy a continuar en este camino, pensando en las cámaras de gas en 1943, pensando en los vuelos de la muerte en 1977, pensando en la familia Tarnopolsky. Hace dos días estuve en la Casa de Ana Frank compartiendo una mesa con Daniel Tarnopolsky, reflexionando sobre estos procesos tan saludables de memoria, verdad y justicia que estamos viviendo como argentinos”, afirmó.

Rafecas recordó una frase que dijo en el último acto de conmemoración del atentado a la AMIA, en el que sostuvo: “Realmente a todos nos tiene que movilizar y todos deberíamos estar obsesionados con un objetivo”.

“Mis abuelos fueron contemporáneos al Holocausto, mis padres fueron contemporáneos al terrorismo de Estado, mi generación fue contemporánea al atentado de la AMIA. Que nuestros hijos, que nuestros sobrinos, que nuestros nietos no tengan que padecer una nueva aparición del mal absoluto antisemita”, aseveró, por último, el magistrado.

Los Premios Moisés son entregados por la Sociedad Hebraica Argentina a las personas y entidades que se comprometieron con valores que importan, para responder solidariamente al conflictivo acontecer de nuestro tiempo: la defensa de los derechos humanos y la ley, la lucha contra el antisemitismo y cualquier manifestación discriminatoria, la profundización de la identidad judía junto a la transmisión de sus contenidos, la defensa incondicional de la existencia del Estado de Israel, la investigación de temáticas ligadas a estas áreas y la virtud de transformar la práctica deportiva en actitudes éticas y solidarias.

En esta oportunidad, los distinguidos fueron Marcos Edgardo Azerrad, investigador de la cultura sefardí; Max Berliner, artista transmisor de la cultura judía; Eduardo Elsztain, por su identificación con el Estado de Israel; Leonardo Krysa, joven ajedrecista; Adolfo Kuzniztky, investigador de la cultura sefardí; y Gerardo Mazur, director del Departamento de Cultura de la Sociedad Hebraica Argentina.ITON GADOL

También fueron premiados Ana Weinstein, educadora, escritora, y directora del Vaad Hakehilot (Federación de Comunidades Judías de la Argentina); Francisco Wichter, sobreviviente de la Shoá e integrante de la lista de Schindler; APAER Asociación civil, padrinos de alumnos y escuelas rurales; Ieladeinu, programa de la comunidad judía de protección a niños y adolescentes en situación de riesgo; Fundación MAOR, centro comunitario de prevención y asistencia de las adicciones; ORY, asociación civil de ayuda a niños y jóvenes discapacitados; y Proyecto Mitnadev (voluntarios), integrado por jóvenes solidarios de Hebraica.