miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los islamistas quieren tomar el poder en la era post-Mubarak


La revolución social en Egipto para reclamar el fin del mandato del presidente Hosni Mubarak está provocando que grupos políticos en la oposición empiecen a preparar la transición post-Mubarak. Y en la gestación de esta nueva "era" para el país árabe están ganando protagonismo los islamistas englobados en el movimiento denominado Hermanos Musulmanes, que se postulan como favoritos para ganar las elecciones egipcias tras los primeros recuentos de las papeletas correspondientes a los candidatos individuales que se conocerá hoy 30 de noviembre.

Los islamistas están dispuestos a dialogar con la oposición y preparar su candidatura oficial para las próximas elecciones presidenciales y legislativas, en las que el propio Mubarak ha anunciado que no optará a la reelección. Precisamente, el vicepresidente del régimen egipcio, Omar Suleimán, ha iniciado el lunes 7 de febrero las negociaciones para incluir en la transición democrática a los Hermanos Musulmanes.

Aunque existe una contradición sobre este movimiento islamista moderado: negocian con el régimen, pero llevan años prohibidos como organización política en el país por su pasado de enfrentamiento violento y por su interpretación radical del Islam como base del Estado (Egipto es laico).

Pero muchos egipcios temen que los islamistas aprovechen las revueltas para posicionarse y ganar cuotas de poder para someter el país a un islamismo moderado y no violento (dejaron las armas a finales de la década de los años setenta del siglo pasado), pero que imponga la religión islámica como fundamento del Estado.

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes? ¿Qué pretenden y qué apoyos internacionales tienen? Este movimiento, que defiende un islamismo no violento, no están considerados por Occidente como una organización terrorista, pero sí preocupa que si alcanzan el poder o son determinantes para la formación del futuro gobierno egipcio desestabilicen la paz en Oriente Próximo.

Cabe recordar que el régimen de Hosni Mubarak ha sido en los últimos 30 años un aliado fiel de Estados Unidos y vital para la negociación de la paz entre israelíes y palestinos porque Mubarak era el principal interlocutor árabe en las negociaciones de paz.

Los Hermanos Musulmanes son el principal grupo opositor del país. Desconfían de formar una coalición parlamentaria con Mohamed El Baradei, el diplomático premio Nobel de la Paz y ex director general de la Organización de la Energía Atómica que quiere presentarse como candidato a posible presidente, y reclaman un lugar importante en el futuro político de Egipto.

Sin embargo, las potencias occidentales (EE.UU., Francia, Reino Unido, Alemania y Rusia) no ven con buenos ojos que Egipto se islamice porque desestabilizaría las relaciones con Israel y podría comprometer la paz en la región.

Según fuentes próximas a este movimiento islamista citadas por la agencia de noticias francesa AFP, los Hermanos Musulmanes militan por instaurar un Estado islámico en Egipto que adopte la "charia" o "Ley Islámica", que impone a la sociedad el seguimiento escrupuloso de los preceptos del Corán en todos los sentidos de la vida cotidiana. Reivindican el puritarismo social, la exclusión de las mujeres de la vida pública, pero aceptan ligeras aperturas en el cumplimiento estricto del Islam: defienden el consumo de alcohol (prohibido en el Corán) y las apuestas y el juego. Evidentemente, como islamistas, se oponen a cualquier negociación con Israel puesto que no reconocen el Estado israelí.

Los Hermanos Musulmanes nacieron como organización en 1928, cuando Egipto era dominado por el Imperio británico. Su fundador fue Hassan al-Banna, que preconizó y defendió la lucha armada contra los intereses británicos y principal instigador de imponer los valores del Islam a través del poder político.

Esta forma de entender la religión en alianza con el poder político y sólo efectiva si se consigue gobernar fundamentó los principios del islamismo sunita actual, más integrador y menos radicalizado que el shií.

La monarquía apoyada por los británicos fue el primer objetivo de los Hermanos Musulmanes. La organización islamista respaldó a los altos mandos del ejército egipcio que encabezaron la revuelta contra la realeza: entre ellos Gamal Abdel Nasser.

En 1952 y tras la victoria de la revolución encabezada por Gamal Abdel Nasser para derrotar la monarquía en el país, los Hermanos Musulmanes entraron en el Parlamento egipcio con 38 diputados y desde hace tres décadas permanecen en la oposición.

Ahora, con el principio del fin del mandato de Mubarak ven su oportunidad para iniciar el asalto al poder y entrar en un futuro Gobierno tras las elecciones que deben celebrarse este año.

Los Hermanos Musulmanes disponen de 100.000 militantes en el país, que pagan sus cuotas de partido y de millones de simpatizantes a lo largo y ancho de Egipto, sobre todo en las zonas rurales y enclavadas en el desierto. Sus partidarios son particularmente activos en el interior de las mezquitas y desde el pasado viernes organizan rezos y oraciones públicas en las calles de El Cairo, Alejandría y Suez.

De hecho, en la plaza de Tahrir de la capital han repartido panfletos con información electoral de sus principios islamistas. La mayor parte de sus dirigentes cuenta con una fuerte presencia e influencia en 6.000 mezquitas del país y en la Gamia Charia, una organización islamista de ayuda benéfica para personas sin recursos que cuenta con dos millones de seguidores en Egipto.LA VANGUARDIA