jueves, 16 de agosto de 2012

LA SUBIDA DE ROMNEY TRIUNFA


Fuente: The Jerusalem Post- Traducido por Marcela Lubczanski especialmente para el blog de OSA Filial Cordoba
por Sarah Honig
9/8/12

En pocas palabras: El asesinato esta bien. El recuerdo esta mal.

Photo by: REUTERS

Simplemente no hay limites a como puede ser torcido el sentido comun con unas pocas oraciones almibaradas.
Tomemos por ejemplo la carta de agradecimiento de Jibril Rajoub al presidente del Comite Olimpico Internacional, Jacques Rogge, por negar silencio por un minuto para conmemorar a los atletas israelies masacrados por terroristas de Fatah 40 años atras en las Olimpiadas de Munich.
Asi escribio el mandamas de Fatah Rajoub, presidente del Comite Olimpico Palestino y de la Asociacion de Futbol Palestina:
"El deporte es un puente para el amor, la unificacion y para difundir la paz entre las naciones, y no debe ser una causa para division y para difusion de racismo."
Rajoub cumplio empalagosamente con todos los cuadros de rigor de la charlataneria sentimental que se ha convertido en el sello de la charla progresista. El despues de todo salio por el "amor" y la "unificacion" y contra la "division" y "racismo."
Por supuesto, si nosotros llevamos la reafirmacion de buena voluntad con todos los hombres de Rajoub a su conclusion logica, estamos obligados a inferir que la brutal masacre llevada a cabo durante las Olimpiadas fue digna de elogio. Para aquellos que olvidan, los neo-nazis alemanes dieron apoyo logistico, mientras que el baño de sangre fue financiado por Mahmoud Abbas, hoy el presidente supuestamente moderado de la Autoridad Palestina. 
Obviamente el asesinato de los 11 israelies (repleto de tortura y mutilacion tan frecuentemente practicados por los "combatientes de la libertad" arabes bajo selectos apodos durante el ultimo siglo y medio) apuntalo el "puente para el amor", puso de relieve la "unificacion" y "difundio la paz entre las naciones."
Sin embargo, segun la elevada amplitud de miras Rajoub, recordar a las victimas de las atrocidades arabes es equivalente a "una causa de division y para la difusion del racismo."
En pocas palabras: El asesinato esta bien. El recuerdo esta mal.
El ataque de mas arriba al sentido comun no es poco comun para ningun tramo de la imaginacion. De hecho algunas atrocidades contra la sensatez pura pueden rogar incluso por la mas prolifica de las imaginaciones. Por ejemplo, la referencia del presunto candidato presidencial republicano Mitt Romney a Jerusalem como la capital de Israel envio ondas de choque de horror resonando alrededor del mundo.
Fueron suficientes para que Rahm Emmanuel (Alcalde de Chicago, ex jefe de gabinete de la Casa Blanca del Presidente Barack Obama y un aviso propagandista de Paz Ahora) anunciara que Romney “no esta preparado para la Oficina Oval."
Pero eso fue suave comparado con la advertencia de China que la declaracion de Romney podria "reencender una guerra entre palestinos e israelies." Nada menos. "Los comentarios de Romney descuidan totalmente hechos historicos", sostuvo Xinhua, la agencia noticiosa oficial de la dictadura que respalda tanto a Siria como a Iran.
Los peces gordos de los propios medios de comunicacion izquierdistas de Israel cayeron sobre si mismos en su presteza por superar el desden de los otros por Romney y, entre otras cosas, tambien apilar desprecio contra su oveja negra, el Primer Ministro Binyamin Netanyahu. No puede perderse oportunidad de golpear a Bibi, y entonces Barak Ravid de Haaretz mostro desacuerdo con los comentarios de Romney sobre Jerusalem debido a que su discurso “sono como si pudiera haber sido escrito por la oficina de Netanyahu.” Eso en si mismo constituye un pecado imperdonable.
En ningun momento, la visita de Romney se convirtio en un mero vehiculo con el cual chocar lateralmente a Netanyahu. Nuestros diarios y ondas se erizaron de indignacion por la "interferencia de Netanyahu en las elecciones americanas."
Fueron suministradas pruebas contundentes por el hecho que Netanyahu se refirio a Romney como un amigo, estrecho calidamente su mano y lo tuvo para cenar.
Los omniscientes de siempre advirtieron que Israel pagara muy caro por esto.
Eso si, nuestros siempre objetivos omniscientes aplaudieron en forma positiva cada interferencia americana en la propia politica interna de Israel. La mas impudica y atroz fue la de Bill Clinton.
En esplendida sintonia con la propia Izquierda de Israel, el entonces presidente de America no pudo soportar el entonces primer mandato del PM Netanyahu. Por lo tanto Clinton ayudo activamente a su entonces querido, el laborista Ehud Barak, a derrotar a Netanyahu. Clinton hizo por Barak lo que pocos presidentes americanos alguna vez se atrevieron a hacer abiertamente incluso por sus mas prometedores protegidos extranjeros.
El retiro todos los frenos en su desvergonzada intervencion en la politica interna de Israel, impulsando a Barak en una forma no vista desde la descarada interferencia de la CIA en la eleccion de Italia luego de la IIª Guerra Mundial.
Descaradamente, Clinton ni siquiera se molesto en cubrir sus rastros sino que envio a sus propios voceros, encuestadores privados y estrategas de campaña para hacer que Barak fuera electo. Los medios de comunicacion de Israel dominados por la izquierda aplaudieron con devocion.
Hizo lo mismo cuando dos años mas tarde Barak libro una campaña electoral cuesta arriba. Nuevamente, Clinton retiro todos los frenos para entrometerse en nuestros procesos democraticos internos. El dio el paso en falso final sin tacto diciendo directamente a los israelies que voto echar. Un voto por el protegido que el apoya, advirtio el, "es un voto por la paz."
Los opinadores publicos que ahora se burlan de Netanyahu no pudieron arreglar un murmullo de protesta cuando Clinton nos trato como a un estado vasallo que no cuenta. Ofenderse por la intromision inapropiada es evidentemente selectivo, como lo es la definicion misma de lo que es entrometerse.
Este es quizas el motivo por el cual nuestros formadores de opinion se encantaron con delirio cuando aparecio Obama en nuestra escena para hacer campaña por los votos judios durante su primer campaña presidencial en el año 2008. En ese momento, llevar la politica Americana a nuestro terreno era perfectamente legitimo.
De hecho, los peces gordos de los propios medios de comunicacion izquierdistas de Israel cayeron sobre si mismos en su presteza por superar la adoracion servil de los otros por Obama.
Todo alcanzo un entusiasta crescendo durantes su visita a la Sderot coheteada en forma serial. Periodistas expertos se tragaron el anzuelo, linea y caña kitschs de Obama sin ningun analisis critico. Y habia cantidad para ser critico.
Obama marcaba sus frases enunciadas cuidadosamente con frecuentes aclaraciones de garganta, daba muchos rodeos y vacilaba aun mas, pero- entre todas las indecisiones- el nos permitio saber que "si alguien estuviera enviando cohetes dentro de mi casa, donde duermen mis dos hijas en la noche, yo voy a hacer todo lo que este en mi poder para detener eso."
No habia razon para sospechar de su sinceridad. El indudablemente se aseguraria que sus pequeñas hijas estuvieran a salvo. Lo que sin embargo no pregunto nuestra aduladora izquierda era si el seria igualmente tan resuelto como para mirar por las hijas de Israel. 
Fue una tactica sin defectos que Obama inyectara a su descendencia dentro de su mensaje. Esto impartio el mas alto grado de campechana empatia: "Como ustedes, yo soy un padre. Yo tambien me sentiria obligado a tomar acciones."
Y estos azucarados sentimientos de apoyo cruzaron el oceano con la inmediatez del satelite y apelaron directamente a los corazones de los votantes judios registrados, a quienes tenian principalmente la intencion de influenciar.
Enfrentemoslo: Obama no nos evito un dia de su agenda febril para demostrar identificacion genuina con el sufrimiento de
los desafortunados residentes de una maltratada pequeña ciudad israeli periferica.
Si su triste suerte realmente lo hubiera conmovido, el habria dicho algo anteriormente acerca de la actual pesadilla de Sderot. Pero el solo hablo cuando su campaña fue cambiada a una velocidad alta y fueron juzgados importantes los votos de distintos tipos de judios liberales menos reaccionarios (si, ellos existen). 
Pero, ellos ni siquiera fueron el objetivo principal de Obama. El salto a Israel fue incorporado en el marco de una gran gira relampago tomada para dar al senador novato y antiguo organizador comunitario una educacion instantanea en asuntos mundiales. Israel fue solo un destino inevitable mas con el bonus agregado de encajonar a votantes cautos. La foto de impacto en Sderot se convirtio en un diploma en experiencia diplomatica. El aprendiz de estadista Obama se convirtio en un experto entre gallos y madrugadas que podria recordar su media hora en Sderot.
Su aparente compasion alli fue apenas sorprendente.
Que mas podria el decir en ese lugar y en tal ocasion? El despues de todo llego para reunir capital de campaña. Los habitantes de Sderot eran todos extras en su espectaculo escenificado meticulosamente.
Ellos tenian que desempeñar el rol de los agradecidos receptores de su benefica conmiseracion por sus tribulaciones.
El resto de nosotros, israelies, fuimos mostrados como actores secundarios en el espectaculo lateral de la estrella de rock. Nosotros teniamos que ser graciosos y actuar las partes que se nos asignaron cinicamente - no necesariamente para nuestro propio bien.
De que otra forma podiamos reaccionar cuando el precursor de tendencia del cambio opino astutamente que es "en el interes de Israel" lograr la paz con los palestinos? Todo lo que pudimos hacer fue exclamar: "Ah, caramba! No bromees! Di-s te bendiga por mostrarnos la luz que nos eludio durante todas estas decadas hasta que tu persona pionera nos agracio con su efimera presencia!" Obama realmente supuso que no nos habiamos dado cuenta de eso por nosotros mismos? En forma condescendiente, el debio haber supuesto que Israel apenas merecia algo mas original que consignas regurgitadas.
Como mucho las consignas de Obama pudieron ser palabras huecas para la mediocridad, alimentando a las masas con comida basura verbal.
Pero algo peor fue evidente en forma unica cuando el visito Yad Vashem y no pudo lograr pronunciar la palabra "judio." El lo arreglo con insignificantes patrañas universalistas acerca del "potencial del hombre para el gran mal."
Entre sus melosos halagos se agazapaba un mal presagio. Surgiria desde las sombras en su obsequioso acercamiento en el año 2009 a los musulmanes en Cairo, donde el descaradamente trazo una equivalencia descuidada entre el Holocausto y el "dolor del desplazamiento palestino", y entre el exterminio etnico y la construccion de asentamientos (mucha de Jerusalem incluida).
En ninguna parte Obama se digno a destacar la historia o derechos judios a este pais y principalmente a Jerusalem. Despues de casi un mandato presidencial completo, esto no es supervisado.
La calculada agenda de Obama culmino en dos incidentes absurdos este año. En marzo, la vocero de su secretaria de estado, Victoria Nuland, fue terminante en que no existe ninguna capital israeli, al menos una que ella pudiera nombrar. Mas recientemente, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney se paro incomodo en su podio, incapaz de identificar la capital de Israel.
Lo mejor que el pudo reunir fueron puras sandeces como: "Ustedes conocen nuestra politica", y, "Nuestra politica no ha cambiado."
En comparacion la subida de Romney triunfa. Sin discusion. Pero eso es solo para personas cuyo sentido comun no puede ser torcido con unas pocas frases almibaradas, personas que aun saben que recordar no es divisivo y racista, que el asesinato no es amoroso y unificador.
Tal mentalidad inquebrantable es juzgada fuera de moda y no bien visto, muy como lo es el reconocimiento por parte de Romney de los antiguos vinculos del pueblo judio con la cuna de su nacion. En nuestra existencia dada vuelta, el se atrevio a sobrepasar descaradamente la marca de los iluminados.