martes, 27 de enero de 2009

Semejanzas entre el pulpo y el cerebro humano


Una investigación realizada con pulpos por el Dr. Benny Hochner, del Departamento de Neurobiología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, arrojó nueva luz sobre cómo funciona el cerebro en el almacenamiento de datos y su recuperación a través de la memoria.
¿Por qué pulpos? Tanto los pulpos como otras criaturas similares conocidas como cefalópodos, son considerados los invertebrados más inteligentes debido a que poseen un gran cerebro y pueden ser entrenados en ciertas tareas de aprendizaje y memorización. Su repertorio de conductas, y sus habilidades para el aprendizaje y la memoria, son comparables en su complejidad con las de los vertebrados más avanzados. Sin embargo, siguen siendo moluscos invertebrados cuyo cerebro contiene un número menor de células, y una organización anatómica más simple que el cerebro de un vertebrado. Sus exclusivas características han sido empleadas para encarar una de las cuestiones más interesantes en la moderna neurociencia: cómo almacena y recupera recuerdos el cerebro.
En un estudio previo, Hochner descubrió que, una zona del cerebro del pulpo, conocida por su importancia en el aprendizaje y la memoria, mostraba una consistente actividad de potenciación sináptica de largo alcance, proceso llamativamente similar al descubierto en cerebros de vertebrados. Ese proceso, descrito como un “tallado de huellas mnémicas” en las redes neuronales, acelera la transformación de la información que se transmite entre las células nerviosas por medio de una estructura especial llamada sinapsis.
Hochner describe en un artículo, publicado en la revista Current Biology, el modo en que experimentó sus hipótesis en el cerebro de los pulpos. Bloqueó la capacidad del cerebro de recurrir a ese proceso durante el aprendizaje poco antes de entrenar a los pulpos para realizar una tarea específica. El resultado fue que no recordaban la tarea en el momento de ser examinada su memoria al día siguiente del entrenamiento. Similares resultados se obtuvieron cuando se evitó que llegara información sensorial al área de aprendizaje y memoria a través de lesionar una conexión específica dentro del cerebro. En consecuencia determinó que ese proceso era importante para la memoria.
Esas investigaciones revelan cómo se organizan los sistemas de la memoria, y serán necesarios nuevos estudios para entender cómo es empleado este proceso celular por el cerebro de otros animales o de seres humanos. Es sabido que los procesos de la memoria pueden dividirse en memoria inmediata ( minutos o de pocas horas) y mediata ( de largo plazo), que puede conservar hechos durante días o incluso durante toda la vida.
Hochner señala que es interesante destacar que, en el cerebro del pulpo, al igual que en el de otros mamíferos y de seres humanos, la memoria de corto y largo alcance también está dividida en dos sistemas separados, cada uno de los cuales se localiza en una región diferente del cerebro, si bien no se sabe del todo cómo se interconectan ambos sistemas. Sin embargo, la organización resulta más sofisticada en el pulpo que en otros animales, puesto que esos sistemas actúan en forma paralela, pero no independiente. Este mecanismo regulatorio probablemente es útil cuando adquiere importancia el aprendizaje tardío para la supervivencia del pulpo, al enfrentar situaciones de emergencia o peligro.

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