martes, 22 de noviembre de 2011

Tahrir vuelve a ser el centro del mundo


Egipto es una nación empobrecida, dependiente del turismo, orgullosa de su pasado lejano y esperanzada en un futuro mejor; un país importante, explican los analistas en Al Yazeera. La caída de Hosni Mubarak en febrero liberó las ansias reprimidas de libertad, que los militares se han encargado en estos meses de controlar y frenar. La calle ha perdido la confianza en los generales que dirige el mariscal Husein Tantaui, ministro de Defensa con Mubarak. Existe un duelo, no tan en la sombra, entre las dos grandes fuerzas del país: el Ejército y los Hermanos Musulmanes, a los que Le Monde ve detrás de la protesta. La plaza Tahrir vuelve a ser el centro del mundo.