jueves, 22 de septiembre de 2011

Israel declara el estado de alerta ante el discurso de Abás en la ONU


Los servicios de seguridad han declarado el estado de alerta máxima a partir de mañana viernes en previsión de posibles disturbios después del discurso que pronunciará en la ONU el presidente palestino, Mahmud Abás.

"No tememos nada en particular, pero estamos preparados para un número considerable de escenarios de distinta intensidad", dijo Micky Rosenfeld, portavoz de la Policía.

La alerta, que estará en vigor durante tres semanas debido a que el próximo miércoles comienza en Israel el mes de fiestas del Año Nuevo hebreo, incluye a los efectivos de la Policía y del Ejército, el Maguen David Adom (equivalente a la Cruz Roja) y cualquier otro servicio de emergencia bajo el paraguas de la "Comandancia RAHEL" de defensa civil.

Nueve mil agentes de policía, de un total de 35.000 que prestan servicio en ese cuerpo, así como miles de voluntarios, participan en el dispositivo de seguridad dentro de las zonas más sensibles de Israel.

El Ejército, que también ha movilizado a al menos dos regimientos de la reserva, se encargará de la vigilancia en las zonas fronterizas y en el territorio de Cisjordania.

La emisora de radio "La Voz de Israel" informó del temor de los servicios de seguridad a que manifestantes palestinos traten de cruzar en masa los controles y pasos fronterizos desde Cisjordania, en particular los que dan acceso a Jerusalén Oriental, donde los palestinos aspiran a declarar la capital de su futuro Estado.

Según Rosenfeld, "en los últimos meses más de 7.500 agentes han recibido formación para hacer frente a situaciones multitudinarias, y aunque esperamos que la situación sea de calma, sabremos cómo controlar cualquier escenario".

Tanto la Policía como el Ejército han dotado a sus hombres de equipos antidisturbios y armas no letales, según algunos medios valoradas en más de 180 millones de shékels (unos 49 millones de dólares o 36 millones de euros).

Ayer, en una protesta al sur de Ramala en la que jóvenes quemaron neumáticos e intentaron formar barricadas frente al paso de Qalandia, el Ejército empleó una de ellas, el "Scream" (Grito), que hace perder el equilibrio y provoca náuseas y mareos.

Otras protestas menores tuvieron lugar en los distritos

de Belén y Hebrón entre colonos judíos y palestinos, hasta ahora sin víctimas mortales.

El jefe de la Policía, el comisario Yohanán Danino, advirtió hace unos días de que una de las principales amenazas a la estabilidad y el orden en estos días de tensión son las provocaciones de los colonos más extremistas.

"Estamos preparados para mantener el orden en Jerusalén, en Judea y Samaria (nombres bíblico de Cisjordania), en los controles y en los pasos fronterizos alrededor de la AP", explicó Rosenfeld.

Fuentes de seguridad dijeron a la Voz de Israel que creen que el fin de semana pasará relativamente tranquilo porque los líderes palestinos no desean una escalada de violencia, lo que podría desacreditar los votos de paz que acompañan su candidatura a la ONU.

El discurso del líder palestino ante la Asamblea General está previsto a media tarde (hora local) y el del primer ministro, Biniamín Netanyahu, una hora después.

El del presidente, Barack Obama, ayer en el que dijo que un Estado palestino "debe surgir de conversaciones directas con Israel y no a través de iniciativas unilaterales en la ONU", cercenó cualquier posibilidad de éxito de la petición de admisión de los palestinos, lo que puede alentar un sentimiento de furia en Cisjordania y Gaza.

El portavoz del movimiento islamista Hamás, Fauzi Barhum, dijo que el Estado independiente "no se alcanzará a través de la negociaciones o de la ONU, sino de la resistencia y la unidad nacional".

Por el temor al lanzamiento de cohetes desde la franja de Gaza, el Ejército ha extremado la vigilancia en esa frontera, y en la que le separa del territorio egipcio del Sinaí a lo largo de más de 200 kilómetros.

El pasado 18 de mayo ocho israelíes fueron asesinados en una cadena de atentados en una carretera paralela a esa frontera de la que Israel acusó a un grupo armado de Gaza, a pesar de que los integrantes del comando eran egipcios.

Máxima alerta ha declarado también el Ejército en las fronteras con Líbano y Siria, escenarios el pasado mes de mayo de dos intentos de infiltración por parte de refugiados palestinos que acabaron en la muerte de decenas de personas. EFE y Aurora