viernes, 25 de febrero de 2011

EL CORAN ES NUESTRA LEY, LA JIHAD ES NUESTRO CAMINO

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By AYAAN HIRSI ALI

"Alá es nuestro objetivo, el Profeta es nuestro líder, el Corán es nuestra ley, la jihad es nuestro camino, morir en el camino de Alá es nuestra mayor esperanza." Así dice el lema de la Hermandad Musulmana.
Lo que es extraordinario en esta máxima es la manera sucinta en que captura la dimensión política del Islam. Aún más extraordinaria es la capacidad de estos cinco pilares de la fe para atraer a los verdaderos creyentes. Pero lo más notable de todo es la forma en que el lema de la Hermandad seduce a los liberales occidentales.
Los lectores de este diario están familiarizados con la génesis de la Hermandad Musulmana: su creación en Egipto en 1928 por parte de Hassan al-Banna, su historia de terrorismo, sus vástagos violentos como Al Qaeda, Lashkar-e-Taiba, Jamait Islamiya, la Jihad Islámica, Hamas y otros a través de todo el mundo musulmán. Los lectores también pueden recordar la represión brutal contra los Hermanos por parte de los regímenes autocráticos en Medio Oriente -en particular en Egipto bajo Nasser y en Siria durante la masacre de Hama de 1982.
Como resultado de estas represiones, la Hermandad renunció a la violencia en la década de 1970 (después que el régimen de Nasser ejecutó al filósofo islamista Sayyid Qutb en 1966) y comenzó un proceso gradual para participar en la política convencional. Esta renuncia -y la participación de la Hermandad en el levantamiento de Egipto, ni violenta ni dominante- ha llevado a algunos comentaristas a alentar al gobierno estadounidense a involucrarse con los Hermanos como socios legítimos en asuntos del Medio Oriente.
Como un adicto a las drogas después de años de rehabilitación, la Hermandad está ahora considerada limpia. Precisamente debido a su pasado turbulento, dice el argumento, se puede contar con ella para ayudar a guiar al pueblo de Egipto en una nueva era de reforma política.



Estos comentaristas afirman que la Hermandad será un mejor socio para EEUU que el derrocado presidente Hosni Mubarak, porque es un movimiento de base con un papel cívico y económico importante en la sociedad egipcia. Vinculan a la Hermandad con el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan del Partido AK, el cual es ampliamente admirado en Occidente por su islamismo moderado, ofreciendo a los turcos la atractiva combinación de desarrollo económico e identidad religiosa. De acuerdo con este punto de vista, el islamismo moderado es como la democracia cristiana en la Europa Occidental de posguerra.
En los últimos días, Essam El-Errian y Tariq Ramadan han expresado esas opiniones en el New York Times y el Herald Tribune. Miembro del Consejo Guia de la Hermandad, el Sr. El-Errian escribió que su organización tiene una "posición inequívoca contra la violencia" y apunta a "lograr la reforma y derechos para todos." Según su relato, la Hermandad no tiene ningún deseo de desempeñar un rol dominante en un nuevo gobierno, y no presentará un candidato a la presidencia.
El Sr. Ramadan, nieto del fundador de la Hermandad, como era previsible pintó al grupo como pacífico. Si alguna vez hubiera hecho algo para que cualquiera dude de sus credenciales pacificas, argumentó el fue culpa de los opresivos regímenes apoyados por America y otras potencias occidentales.
Ni el Sr. El-Errian ni el Sr. Ramadán mencionaron que el lema de la Hermandad Musulmana está todavía en su lugar, por no hablar de sus consecuencias. Por lo menos el Sr. El-Errian admitió que el movimiento no quiere una democracia de estilo occidental, laica y liberal, ya que tales democracias rechazan el rol de la religión en la vida pública.
Estos apologistas de los Hermanos Musulmanes se dirigen a dos públicos. El primero es la élite liberal pequeña pero influyente en los EEUU y su contraparte más grande en Europa, que nunca ha estado cómoda apoyando a gente de la talla del Sr. Mubarak y amaría creer en un islamismo moderado sentimental.
El segundo público es principalmente gente joven que inició el levantamiento y lo ha mantenido en los sitios de redes sociales y otras herramientas de comunicación modernas. Los jóvenes en las calles de El Cairo no pueden dejar de sentirse atraídos por la fuerza que ha sido la oposición más tenaz y consistente para el odiado dictador. Y ellos son en su mayoría musulmanes, después de todo.
Sin embargo, los jóvenes tampoco son totalmente ignorantes de los cambios drásticos que los islamistas imponen a las sociedades que acaban gobernando -prohibición de alcohol, música, películas, clubes nocturnos. Muhammad Akef Mahdi, uno de los líderes supremos de la Hermandad en Egipto, ha dicho en varias entrevistas que la Hermandad quiere purgar a la prensa de contenido anti-islámico y buscar la conformidad entre el cine y el teatro y los principios del Islam.
La habilidad política de la Hermandad es formidable y parece estar logrando sus objetivos, a saber, la insistencia de los ingenuos occidentales en que debe haber elecciones tan pronto como sea posible y al menos un apoyo tácito de los jóvenes egipcios, cuyos votos necesitará para ganar.
En lugar de publicar artículos de opinión de gente como el Sr. Ramadán, la prensa occidental serviría mejor a los egipcios exponiendo la agenda oculta de la Hermandad. Debido a los límites de la libertad de prensa en Egipto, muchos egipcios educados y otros habitantes árabes dependen de los medios occidentales de noticias y análisis. Negarles un escrutinio cercano de los planes pasados y futuros de la Hermandad es imperdonable.
En lugar de simplemente presionar por elecciones en la primera oportunidad, los comentaristas occidentales deberían estar presionando por más tiempo -sobre todo, para permitir la elaboración de una nueva constitución egipcia. Dicha constitución introduciría controles y equilibrios, eliminando el sistema de partido único, y garantizaría la protección de los derechos humanos. En particular, salvaguardaría a Egipto contra la imposición de la ley Sharia.
Es cierto que las constituciones pueden ser descartadas por tiranos fanáticos religiosos si ellos asumen el poder. Pero la introducción de una constitución bien diseñada haría más difícil para ellos hacerlo. También haría más fácil para EEUU y otros observadores internacionales garantizar que cualquier futura eleccion sea libre y justa.




Cualquiera que crea que un resultado verdaderamente democrático en Egipto es el objetivo real de los Hermanos Musulmanes no ha comprendido el lema del grupo o lo ha ignorado deliberadamente.

La Sra. Ali, ex miembro del parlamento holandés, es autora del reciente libro "Nómada: desde el Islam a los Estados Unidos-Un viaje personal a través del choque de civilizaciones" (Free Press, 2010) y es una académica residente del American Enterprise Institute.

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