lunes, 12 de octubre de 2009

LA VERDAD SOBRE LA TENSION EN JERUSALEM

Ana Jerozolimski

Semanario Hebreo. Uruguay

En la víspera de Iom Kipur, hubo quien se encargó de difundir rumores sin fundamento entre los palestinos, lo cual en este caso equivale a decir entre los fieles musulmanes que suelen orar en la zona de la mezquita de Al-Aksa. Elementos extremistas, interesados evidentemente en la desestabilización de la zona y en choques violentos que sirva a sus fines políticos en Jerusalem, comenzaron a hacer correr el rumor de que “colonos extremistas de derecha piensan subir a Al Aksa para hacer provocaciones”.

De fondo, estaban los llamados de diferentes grupos judíos, que como todos los años, por las fiestas, quieren organizar una entrada al Monte del Templo. No tiene nada de nuevo. Todos los años lo intentan, porque el lugar es el más sagrado para el pueblo judío. Todos los años la policía israelí lo prohíbe, para reducir tensiones y roces.

El status quo no ha cambiado. Desde 1967, cuando Israel conquistó la Ciudad Vieja , reunificó Jerusalem y declaró su soberanía en la misma, la responsabilidad por el lugar, que incluía el Monte del Templo (Haram al-Sharif en la terminología islámica) estuvo en manos de Israel, pero el manejo diario de las mezquitas quedó en manos musulmanas. Judíos y turistas tenían permitido subir de visita a la explanada de las mezquitas, por ser ese el lugar donde estaba el templo Sagrado.


El estallido de la segunda intifada a fines de setiembre del 2000, detuvo la rutina normal de visitas.

En el 2003, ésta fue retomada en forma unilateral por Israel. Los horarios era claros y muy limitados: entre 7.30 y 10 de la mañana, entre 12.30 y 13.30. También ahora. Esas visitas se llevan a cabo hace años y también tenían lugar en las últimas semanas, antes de los recientes disturbios.

Israel no estaba intentando cambiar ninguna situación reinante en el Monte, ni enviando extremistas “religiosos de derecha” a provocar a los musulmanes. Fue el ataque de musulmanes en el monte a un grupo de turistas franceses (muchos de ellos cristianos) un día antes de Iom Kipur, las pedradas por las que tuvo que intervenir la policía, lo que llevó luego a las autoridades israelíes a limitar la edad de los musulmanes a los que se permitiría entrar a las oraciones musulmanas en las mezquitas.

Es más que comprensible que musulmanes rechacen que Israel imponga limitaciones respecto a quién puede entrar a orar en Al-Aksa .Condenan que Israel no permita a veces a jóvenes solteros , hasta determinada edad, entrar a las mezquitas. Lo que no ven es que eso ocurre únicamente cuando hay incidentes violentos, cuando se oyen voces de diferentes figures árabes (sea en Jerusalem misma o en los territorios palestinos, ciudadanos árabes israelíes o palestinos de la zona vecina) que azuzan a la violencia llamando a los fieles a “venir a proteger Al-Aksa”.

Nadie ataca Al-Aksa. La policía reaccionó allí con gases lacrimógenos, cuando los turistas franceses fueron agredidos, con el trasfondo de los rumores sobre “extremistas de derecha” que iban a “atacar las mezquitas”.

Los limitados , por las dudas, son los judíos que en números cada vez más grandes quieren subir al Monte para ver el lugar, por el evidente resquebrajamiento de la prohibición halájica, en base a la ley religiosa judía, de pisar el sitio sagrado, pero que no reciben permiso policial para hacerlo en las cantidades que quisieran. No pueden subir en grandes grupos, suelen ir acompañados por guardias policiales, un grupo no entra hasta que el otro no sale del lugar, y por cierto no tienen permitido orar , ni siquiera solos, en un rincón, en silencio. Todo eso, para no agitar las tensiones con los musulmanes, para no despertar su ira.

Aclaremos: nos parece acertado, dada la delicada situación de Jerusalem , andar con cuidado para no dar pretextos a nadie para incendiar la situación. Es un hecho que en el lugar en el que se hallaba el Templo Sagrado de Salomón, y luego, siglos después, el segundo Templo, están hoy las mezquitas. Sólo un demente podría concebir destruirlas para construir allí el tercer Templo. La historia tiene su propia dinámica y suele ser suicida intentar detener su curso.

El problema es cuando del otro lado, Israel se topa con quienes no sólo no tienen interés alguno en no agitar las tensiones, sino que pretenden reescribir la historia para quitar toda legitimidad a la relación especial entre Israel y el pueblo judío con el Har Habait, el Monte del Templo, alegando-como lo hizo repetidamente el Sheikh Raed Salah, jefe del movimiento Islámico de los árabes israelíes en el norte del país-que “este lugar es sólo islámico, los judíos no tienen nada que ver aquí, ni ningún derecho en el lugar”·

El fenómeno, lamentablemente, no es nuevo. Aumentan cada vez más los académicos y estudiosos islámicos que falsifican la historia y pretenden borrar la relación judía con Jerusalem.

La mezquita de Al Aksa fue construida hace aproximadamente 1400 años, pero hay figuras islámicas que alegan que fue erigida durante la creación del mundo, en los tiempos de Adán o Abraham. Otros presentan una versión alternativa, afirmando que precedió a Jesús y Moisés…alegando que el Islam mismo (aunque surgió en el siglo VII), llegó a Jerusalem antes que el Judaísmo(!!).

Se multiplican las publicaciones islámicas en la que se desmienten las raíces judías en Jerusalem . Hay quienes alegan que el Templo sagrado no existió siquiera en Jerusalem sino que estuvo en sitios como Nablus o Yemen, según escribió el analista de “Haaretz” Nadav Shragai, especializado en la temática de Jerusalem. Este revela que en el sitio de internet del Waqf islámico de Jerusalem, se afirma que el rey Salomón y luego Herodes no construyeron el primer y segundo templo respectivamente sino que se limitaron a refaccionar una estructura que existía allí desde los tiempos de Adán.

No tienen siquiera reparos en alegar que el Muro de los Lamentos es un santuario musulmán, alegando que el vínculo judío con el mismo fue inventado por razones políticas, recién en siglo XIX.

Con esto de fondo, no debe sorprender que hablen del intento israelí de “apoderarse” de Jerusalem o de “judaizarla”.

Ya escribimos en estas páginas en más de una oportunidad en tono crítico respecto a la instalación de elementos religiosos nacionalistas en barrios predominantemente árabes de Jerusalem, no por falta de derechos históricos y religiosos, sino porque el objetivo, en Jerusalem, nos parece que debe ser estabilizar la situación en lugar de crear tensiones innecesarias.

Pero entre eso y aceptar lo alegado por todos aquellos que no reconocen el vínculo especial de Israel y los judíos con Jerusalem, hay años luz. Quienes así lo hacen, intentan reescribir la historia, avalados cada tanto por extremistas que en el terreno mismo, no sólo en las bibliotecas, tratan de provocar violencia y hacer imposible toda convivencia.

Israel debe mantener el difícil equilibrio entre no dejarse llevar por extremistas provocadores y no permitir que se presente una historia que nunca existio, borrando la verdadera .

Los musulmanes han jugado un rol en la historia de Jerusalem, e Israel nunca lo ha negado. La Jerusalem islámica está en los museos, las excavaciones y los despliegues didácticos de historia seria en Israel, que jamás intentó borrarlos. Del otro lado, cabe suponer, no están seguros de su propia historia, si sólo cambiándola cree servir a sus intereses.

Es lamentable que también la Autoridad Palestina del Presidente Mahmud Abbas y el Premier Salam Fayyad, considerados en general moderados porque apoyan en principio la necesidad de negociar con Israel, se sumen a las provocaciones, difundiendo falsamente entre embajadores europeos que “Israel intenta cambiar en forma peligrosa la situación en Jerusalem”.

http://porisrael.org/laverdadsobrelatensionenjeru.html

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